En tiempos de crisis mundial existe una categoría de funcionarios muy preciados que se potencian a medida que consiguen cerrar nuevos acuerdos para abrir mercados a los productores nacionales.
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Se trata de los agregados agrícolas que cumplen funciones en destacadas embajadas nacionales y que pasan sus días tomando el pulso de la situación internacional, de los mercados y sus cotizaciones, en particular, de los principales productos que la Argentina le vende al resto de las naciones, productos agropecuarios.

La intempestiva y, aparentemente, para los políticos occidentales, sorpresiva decisión de invadir Ucrania tomada por el Presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, provocó un shock de precios en los mercados globales.

Hasta la primera semana del mes de marzo se registraron alzas del 23% en el trigo; del 18,5% en el maíz y también del 23% en el barril de petróleo tipo Brent, que es de referencia para la Argentina. La soja cotiza otra vez arriba de los u$s600 la tonelada y un producto como la leche en polvo, vale u$s4.700 la tonelada, un valor récord.

Son sólo algunos datos que ponen los pelos de punta al secretario de comercio interior Roberto Feletti que deberá lidiar con los efectos al alza de los precios internos en las góndolas de los supermercados donde se abastecen los consumidores del país.

Las repercusiones negativas, ampliamente analizadas, han dejado de lado las cuestiones positivas que una tragedia de estas dimensiones puede acarrear, de manera indirecta, no buscada, pero real, y que generarán ganar mercados para los productos nacionales y una mayor oferta de divisas disponibles, tan necesarias para afrontar los vencimientos de deuda de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El equipo que conduce el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Domínguez, dejo en claro que “siempre estudiamos las mayores potencialidades del agro argentino pero la verdad que no queremos sacar ventaja de una situación tan dolorosa como una guerra. Nosotros vamos a asistir a los países que tengan demanda de seguridad alimentaria pero no buscamos una oportunidad por una desgracia tan grande como es una guerra”.

Ahora bien, las buenas prácticas comerciales explicadas por los funcionarios y el deseo por el fin de una situación de extrema tensión mundial, comienzan a chocar contra la realidad de un conflicto que nadie sabe por cuánto tiempo puede extenderse y cuáles serán las necesidades materiales que provocará.

En ese sentido, NA, dialogó con los agregados agrícolas en Brasil; Rusia; India y en la Unión Europea, para conocer sus impresiones y el estado actual de la situación en el sector de la economía más dinámico del país.

Gastón Funes, Agregado Agrícola Argentino en Unión Europea (UE), explicó, “El mercado de la UE es muy importante y tradicional a diferencia de otros mercados emergentes donde aún estamos negociando protocolos de acceso en Europa tenemos abiertos casi todos los productos desde el punto de vista sanitario. Es un mercado de 27 países, con 450 millones de consumidores, muchos de ellos con alto poder adquisitivo, y con algunas cuestiones medio ambientales y de bienestar animal que traban las exportaciones argentinas. Se trata de demandas empujadas desde las ONGs ambientalistas y por la sociedad en general y, también, por el proteccionismo del sector agropecuario que, como en el caso de Francia que ejerce la presidencia del Consejo de la UE, busca nivelar el terreno del juego y pone clausulas espejo. Es el principal destino de nuestras exportaciones agroindustriales con el 16% de los que vende la Argentina y nuestra balanza comercial es positiva. Exportamos 8650 millones de euros, en valores totales de nuestras ventas, según la estadística de la UE. Pero, en el sector del agro y la agroindustria, la balanza superavitaria es mayor, del orden de los 6.900 millones de euros”.

¿Cuál cree que pueda ser el impacto del sector del agro en la UE por la guerra en Ucrania?

“Ya están muy preocupados. Ucrania es uno de los principales proveedores de maíz, aceite de girasol, cebada, trigo, miel, al igual que Rusia. Desde antes de esta crisis, la UE, está aplicando una política de autonomía estratégica y adquiriendo en otros mercados”.

¿Frente a la nueva situación que escenario favorable al país puede consolidarse?

“Argentina tiene potencialidades y la UE depende muchísimo de sus animales en pie y el sector está muy preocupado por el aumento de los precios del maíz y la soja. El tema de la autonomía estratégica muestra que la UE ya está aplicando una nueva búsqueda de proveedores alternativos por productos que puedan verse afectados. Esto ya sucedía desde antes por los temas de cambio climático”.

¿Cuáles podrían ser las trabas para alcanzar mayores ventas al exterior?

“Nuestro principal problema, siempre lo digo, es que tenemos concentrado el valor de nuestras exportaciones en pocos productos. El 56% de las ventas lo explican dos productos, harina y biodiesel de soja. Y el resto, productos pesqueros, maní y carne bovina. Uno es vulnerable cuando no tiene diversidad en las exportaciones porque no sólo explican pocos productos sino también pocos países y se te cae un producto en un determinado destino y pasas a tener problemas en la balanza comercial”.

Para el agregado, Mariano Beheran, Agregado Agrícola Argentino en India, en Nueva Delhi “están muy preocupados porque dependen del aceite de palma, soja y girasol, que llega desde estos países y Rusia está teniendo numerosos problemas para comerciar. En la India, por las condiciones materiales existentes, prácticamente no hay gas y casi toda la comida se frita. Y, la demanda de aceite vegetal es muy grande”.

Alonso Ferrando, Agregado Agrícola Argentino en Rusia, logró salir de Moscú, tres días antes que se desplegaran las sanciones europeas en conjunto con EE.UU. y Canadá para que los aviones rusos puedan sobrevolar, aterrizar y despegar en sus territorios que valió una medida recíproca de parte de Rusia. Por lo que, Ferrando, pasa sus días en Buenos Aires tratando de regresar a Moscú donde quedó su familia y sus obligaciones.

En diálogo con NA afirmó “en Moscú por ahora la situación está tranquila. La vida diaria sigue más o menos normalmente, con la pandemia de coronavirus paso algo similar. Tranquilidad social pero, en este caso, habrá que ver”.

Las relaciones comerciales con la Federación de Rusia son insignificantes si las comparamos con el ruido político que se produce por los contactos de los políticos argentinos con Putin.

Al respecto, Alonso Ferrando, grafica, “Nuestra relación comercial es pequeña. Exportamos productos primarios y hay sectores que se ven impactados como el de las frutas secas, maníes, entre otros productos regionales. A nivel país el comercio es pequeño si me pongo en los pantalones de un empresario del agro que le vende el 80% de su producción de frutas a Rusia es claramente importante pero el intercambio no es grande. El comercio es cercano a los 680 millones de dólares y el superávit del año 2020-21, se vio afectado por la importación argentina de vacunas Sputnik-V. También se importan fertilizantes, la semillera ASA, suele comprar a Rusia pero con estas condiciones no lo podrá hacer. Entiendo que la semillera tiene stock de fertilizantes”.

Paraguay parece estar dejando de vender a Rusia carne bovina para dirigir sus ventas a China. En ese sentido Ferrando explicó, “…parece que el gobierno paraguayo pondrá sanciones a Rusia. A diferencia de Argentina que no suele hacerlo. No lo hizo en el año 2014 durante la crisis de Crimea. La verdad es que restringir la entrega de alimentos a otros países aunque sean por sanciones no es una buena decisión en ningún caso”.

Al ser Rusia el principal exportador de trigo a nivel mundial ¿cómo impactará las sanciones de Occidente en el mercado cerealero?

“En principio son sanciones financieras no son a alimentos o productos agrícolas. Durante la crisis de Crimea Rusia puso sanciones agrícolas para contrarrestar las financieras. Puede ser que Rusia restrinja el gas, el petróleo a Europa y, quizá alimentos. Pero el tema pasa por los pagos. Si Rusia sigue vendiendo el cuello de botella se produce en los pagos de los importadores por excluir a gran parte de los bancos rusos del sistema Swift, el sistema financiero internacional de remitencia de los pagos por las ventas al exterior. De cualquier forma sólo Italia compra mucho trigo ruso. Los mercados de Rusia miran hacia Asia”.

José Domingo Molina, Agregado Agrícola Argentino en Estados Unidos, explicó que “Ucrania va a tener grandes problemas, lamentablemente, por el costo de la guerra. Ucrania y Rusia son competidores naturales de los productos agrícolas argentinos. Pero, la verdad es que hay que observar los efectos en los precios de esta crisis que nadie, pero nadie, sabe por cuánto tiempo se pueda extender”.

Por Antonio D’Eramo, Agencia NA.

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