La producción láctea en Asturias cae un 6,3% por la falta de rentabilidad, que lleva a las explotaciones a matar reses lecheras para carne.
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Ramón Artime, frente a sus vacas. LNE

“En todo el territorio español se están teniendo que sacrificar vacas de leche debido a los elevados costes de alimentación, energía y producción. En los últimos 6 o 7 meses se han sacrificado, en España, unas 80.000 vacas”. Lo cuenta Ramón Artime, presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA). “A día de hoy, tener liquidez en ganadería es muy complicado, por lo que se está recurriendo a sacrificar a las vacas para conseguirla”, explica Artime.

El presidente de ASAJA profundiza en las causas de esta situación drástica que sufren las explotaciones lecheras también en Asturias. “Junto con el motivo de los costes de producción, la diferencia de pago por la carne y por la leche supone otro condicionante para llevar a cabo esta medida, ya que, por suerte, el precio de la carne sigue siendo bueno”, agrega. Es decir, se paga más por la carne del animal sacrificado que por la leche que produce, aunque sea una raza pensada para la producción láctea.

“El bajón de producción de la leche se debe, entre otras cosas, a estas prácticas”, dice Artime. Amplía que “la subida del precio de la leche, de junio de 2021 a junio de 2022, es decir, el último año, apenas es de 10,6 céntimos el litro. Con lo que subieron los costes de producción en relación a lo que subió el litro de leche no compensa, para nada”, explica. Concretamente, en el Principado de Asturias “la producción sufrió una caída del 6,3%, comparando el mes de junio de 2021 con el mes de junio de 2022”.

Mercedes Cruzado, secretaria general de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), incide en que “se están matando vacas por los altísimos precios del pienso y demás insumos”. Añade que “no solo se sacrifican vacas, si no que, al no poder hacer frente a los elevados costes actuales, se van vendiendo animales para poder pagar la comida de los que quedan. Otros ganaderos directamente cierran la explotación o llegan incluso a dejar de criar terneros”, asegura quien fue la primera mujer al frente de un sindicato agrario en España. “El mes que viene no sé como estará el precio”, agrega Cruzado preocupada.

El precio del pienso. La subida de precios de la alimentación y los piensos no es para nada irrelevante. “Se han incrementado, dependiendo de cuál sea, en unos 150 euros o 200 euros”, informa Artime. Cruzado cuenta que el coste del alimento para el ganado que ella compra para sus animales “ha subido de 247 euros a 425 euros por tonelada”.

Artime aporta una serie de datos que reflejan las dificultades que está pasando el sector ganadero a causa de ese elevado incremento en los costes de producción. “La energía, es decir, la luz, ha doblado su coste. El ganadero que antes pagaba 500 euros, ahora paga 1.000 euros o, incluso, 1.100 euros. El gasóleo ha pasado de costar 50 o 60 céntimos el litro a costar 1,40 euros el litro. Los productos plásticos, al igual que los fertilizantes y los herbicidas, que son utilizados, por ejemplo, para el maíz, también doblaron su precio. Todos estos incrementos se empezaron a dar desde hace 12 o 13 meses, no más”, enumera el presidente de ASAJA.

“Cuando empezó todo este incremento en los costes de producción, el ganadero tardó meses en poder corregir los contratos con la industria láctea. Durante los tres o cuatro primeros meses, el ganadero recibía unos precios fijos, mientras los costes de producción no paraban de subir”, resalta Artime, para quien “la falta de liquidez, mes a mes, no paraba de empeorar y la industria no movía los precios”.

Un sector “desanimado”. Una de las consecuencias más importantes y preocupantes de todos estos sucesos, según el presidente de ASAJA, es “el desánimo generalizado que invade a la gente del sector”. Debido a todos estos problemas e impedimentos para poder desarrollar con normalidad la actividad ganadera, casi 6.000 explotaciones asturianas se beneficiarán de los más de 7 millones de euros con los que está dotado el plan nacional de respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la guerra de Ucrania. Todo ello está destinado a paliar los efectos de la invasión rusa sobre el sector primario.

La intención que tiene el Gobierno del Principado de Asturias es conseguir compensar, de alguna manera, con estas líneas de ayudas el incremento de los costes de producción. De las casi 6.000 explotaciones que han sido admitidas al solicitar esta ayuda, 5.751 corresponden a explotaciones de vacuno, de carne y cría, que recibirán, en total, algo más de seis millones de euros.

El dinero restante se repartirá entre la cabaña caprina y ovina, que recibirá 59.965 euros, y las dos de carne avícola que han sido aceptadas, que se repartirán algo más de 3.000 euros. Como máximo, se subvencionarán 125 vacas nodrizas, 520 terneros de engorde y 800 ovejas o cabras.

También habrá máximos de ayudas por animal, que consistirán en 60 euros por vaca nodriza, 12 euros por ternero y 5 euros por cabra u oveja. Respecto a la avicultura de carne, el precio máximo por cabeza dependerá del peso de la explotación. Aun así, y pese a las ayudas, el sector primario sigue asfixiado por la deriva de sus costes y precios.

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