En los últimos 10 años cerraron 500 tambos, una adversidad que lejos está de revertirse y que ha encontrado nuevos motivos, entre ellos un conflicto sindical que se ha extendido durante meses.
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Juan Samuelle. En mayo cerraron 20 tambos y abrieron solo tres.

Solo en mayo de este año cerraron 20 empresas productoras de leche, con base en datos recabados por la Comisión Administradora Honoraria del Fondo de Financiamiento y Desarrollo Sustentable de la Actividad Lechera (Ffdsal), a los que accedió El Observador.

Lejos de revertirse, el cierre de tambos persiste y eso genera inquietud, dado que la producción se concentra en menos predios y a la vez se ve afectada una de las características más elogiadas del rubro, su capacidad para afincar a la gente en el medio rural.

La ausencia en muchos casos de un adecuado recambio generacional, especialmente por la falta de relevo cuando un productor se jubila, y el desánimo coyuntural que genera un conflicto en la industria que se ha extendido durante varios meses son algunas de las razones por las cuales hay tamberos que eligen cerrar sus tambos y jubilarse o dedicarse a otra cosa, si es que tienen edad como para seguir trabajando.

En eso coincidieron varios actores del sector consultados por El Observador.

Fabián Hernández, presidente de la Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF), explicó que la mencionada comisión lleva un control mensual de cuántos tambos están operativos, dado que se encarga de controlar el pago del crédito otorgado años atrás.

En los últimos 10 años el país ha perdido 500 tambos. “Es como una sangría que no para”, lamentó el dirigente gremial, quien aseguró que para que el sector se desarrolle hace falta volverlo atractivo para las nuevas generaciones, con mejoras en las políticas de desarrollo, para que haya márgenes de rentabilidad atractivos y que además es fundamental trabajar en un mejor acceso a los mercados, con base eso en que la enorme mayoría de la leche se industrializa y los productos se exportan.

Cayó la producción de leche

Justino Zavala, integrante de la Agremiación de Tamberos de Canelones, agregó por su parte que lograr un buen resultado para los productores, en términos de rentabilidad, es “imprescindible”, porque de eso depende las expectativas que los tamberos tengan con respecto al sector.

“Hemos visto salir a muchos productores del tambo y la producción de leche ha caído 6% el último mes. Si con un precio relativamente bueno y un clima que no ha sido del todo malo tenemos esta evolución de la producción y esta salida de productores, significa que el productor no está centrado con expectativas de crecimiento en el negocio”, reflexionó.

Zavala aseguró que hay varias preocupaciones que inquietan a los productores, “pero todavía tenemos margen para pensar que el negocio de este año no se va a arruinar del todo”, sostuvo.

Cerraron 20, abrieron tres

El presidente del Instituto Nacional de la Leche (Inale), Juan Daniel Vago, comentó por su parte que si bien hay varias razones económicas por las que los productores abandonan el rubro, también se ha generado un desánimo entre los tamberos por el conflicto en la industria que “anímicamente” los afecta y no hace que el sector sea atractivo.

Según destacó, no se debe mirar solo el número de tambos cerrados en un mes, sino que su evolución en el tiempo, por lo que a fin de año se podrá analizar mejor cómo está el sector. Además de los 20 que cerraron, en mayo también abrieron otros tres, puntualizó. Igual, el saldo es muy desfavorable.

Las empresas no solo cierran porque la actividad ya no es rentable, sino también porque algunos productores deciden cambiar de rubro, indicó. Incluso, hay algunos que han crecido, sostuvo.

El presidente del Inale remarcó también que es importante, para recomponer este rubro, la formación de las nuevas generaciones, de modo que sean capaces de gestionar los predios. “Es importante formar gente para gestionar los tambos. Cerrar un tambo te lleva 15 días y abrir uno cinco años”, graficó.

Una mala, una buena

Un dato que esta semana acentuó el desánimo en los productores es que volvió a descender el precio promedio de los lácteos en el mercado internacional. En la plataforma Global Dairy Trade, liderada por la neocelandesa Fonterra, la tonelada considerando todos los productos promedió US$ 3.913 con una caída de 5% con relación a la instancia comercial previa, hace 15 días. Lo peor es que se trata del cuarto descenso consecutivo, acumulando ocho semanas con valores en baja. El precio de la leche en polvo entera, lo que más exporta Uruguay, bajó también (como en todo ese período), un 6,1% a US$ 3.544 por tonelada.

Lo positivo, es el dato de los ingresos por exportaciones: en los primeros seis meses de 2022 mejoró 25% la facturación recibida por exportación, con aumentos importantes en los precios de todos los productos: leche en polvo entera y la descremada, quesos y manteca. El ingreso acumulado al cierre de junio fue US$ 418,2 millones, con Argelia (30%), China (19%) y Brasil (15%) como principales destinos.

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