El precio de la leche ha puesto en jaque a las 431 granjas lecheras que quedan en Cataluña. El año 2011, se contabilizaban 919 explotaciones en el territorio, mientras que una década después tan solo quedan 431, de las cuales solo 399 efectúan entregas de leche. Es decir, en diez años han cerrado el 53% de las explotaciones lecheras catalanas.
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Jornada ‘Un precio justo por la leche’, celebrada en Vic (Barcelona).

Sobre las causas, a pesar de que se trata de una situación compleja, la organización agraria JARC destaca que la crisis estructural que sufre el sector se ha visto agravada el último año por el aumento de los costes de producción, en parte por la espiral alcista de las materias primas básicas para la alimentación animal (+26% en último año), por lo que los ganaderos no cubren ni los costes de producción.

“Por otro lado, la leche hace mucho de tiempo que se utiliza como producto reclamo, es decir, se vende a unos precios demasiados bajos en el lineal, a expensas de los ganaderos. Los productores se ven forzados a menudo a venderla por debajo del precio de coste, presionados por los compradores y apremiados por el hecho que es un alimento perecedero, que les permite poco margen de tiempo para negociar”, señaló la organización en la jornada ‘Un precio justo por la leche’.

En este sentido, JARC lamenta que la Ley de la Cadena Alimentaria haya resultado ser totalmente ineficaz para proteger a los ganaderos de los abusos. “Es necesario revisarla y modificar también su aplicación”, apunta. La entidad quiere ir todavía más allá y, aparte de las sanciones, pide que la empresa infractora compense económicamente al ganadero afectado para cubrir las pérdidas ocasionadas, como mínimo de los costes de producción.

En este sentido, la entidad propone que el Observatorio de Precios de la Leche de Cataluña sea el organismo de referencia obligatorio a la hora de establecer los costes de producción de las explotaciones catalanas, teniendo en cuenta que existen muchas tipologías de explotación, que presentan muchas diferencias en cuanto a los recursos con los cuales cuentan, número de animales y ubicación, entre otros aspectos. La organización también está estudiando la posibilidad de que se establezca que los contratos se formalicen por un año.

Por último, JARC se ha dirigido a la administración para pedir que pongan al alcance del sector las herramientas necesarias para evitar abusos por parte de los diferentes agentes de la cadena, y para proteger el eslabón más débil, pero esencial del sistema, las explotaciones lecheras, para que reciban una compensación justa por la leche que producen.

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