Fundada en Villa Rosa hace 15 años, Dahi fabrica un millón de unidades al mes. Siempre innovadora, impuso el regreso de los frascos de vidrio y la incorporación de sabores con verduras.
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PRODUCTO TERMINADO. En Villa Rosa se hace el proceso completo de los yogures.

Lo bueno viene en frasco chico. Y en este caso, de vidrio. Los yogures Dahi irrumpieron en las góndolas en el año 2007 para traernos de vuelta los envases de la época de nuestras abuelas, antes de que el plástico arrasara con todo. Y también sabores artesanales y poco convencionales que fueron otorgándole un sitio de prestigio en el mercado. Fundada hace 15 años, la planta está ubicada en la localidad de Villa Rosa, desde donde se fabrican mensualmente 1.000.000 de unidades.

Innovar, esa es la cuestión para Pablo Martini y Marcelo Grazioli, ambos de 59 años, amigos desde el jardín de infantes y excompañeros de Parmalat, donde trabajaron 6 y 25 años respectivamente, hasta la quiebra de la firma. En 2006 decidieron lanzarse a la creación de su propia empresa de fermentados, prescindiendo de las demás y menos rentables líneas de productos de la industria láctea.

“Quisimos romper el paradigma de que cuanto más leche recibís, mejor sos. Muchas empresas hacen yogur, queso, manteca, leche fluida, en polvo y algunas de esas líneas dan pérdidas. Entonces la idea era romper esa tradición y decir ¿por qué si una línea tiene un margen de utilidad mayor no hacer solo una empresa de eso?”, explica Martini, radicado en Pilar hace 25 años, en una entrevista con El Diario.

“Tuvimos un crecimiento muy a pulmón, somos una pyme que depende de sus recursos propios”, agrega y recuerda que el camino fue “durísimo”, teniendo en cuenta que “esta empresa requiere de mucha inversión y a veces al no tener capacidad dependemos de los créditos de los bancos”.

Sin ser ajena a las adversidades que atraviesan a todas las industrias del rubro, hasta la pandemia Dahi no detuvo su curva de crecimiento. “La mayoría de las empresas lácteas están pasando un momento muy feo, endeudadas financieramente”, advierte el empresario al mismo tiempo que destaca que “nuestro crecimiento siempre fue chiquito pero constante”.

En este sentido, el titular de la compañía apunta que “a partir del 2009 ya tuvimos un crecimiento de un 25% y eso se mantuvo bastantes años. En el 2020 con la pandemia todas las empresas bajaron un volumen de venta alrededor del 35%. A nosotros nos golpeó y bajamos solo un 8%, y este 2021 estamos recuperando lo que habíamos perdido”.

Diferencial

Construida sobre un predio de 5.500 m2 con un espacio cubierto de 1.500m2, la planta de Villa Rosa dio sus primeros pasos con un plantel de apenas 4 personas, incluyendo a los dueños. Hoy cuenta con 60 empleados y en ella tiene lugar toda la cadena de producción, desde la fermentación de la leche proveniente de tambos, hasta el envasado.

Desde allí se vende de forma directa a minoristas, almacenes, supermercados de barrio y aunque en menor medida, hipermercados. También a distribuidores que garantizan la presencia en góndolas de CABA, GBA y parte de la Patagonia Argentina, incluyendo la ciudad de Ushuaia.

Puesto a explicar aquello que hace de Dahi un producto capaz de competir e incluso imponerse sobre marcas de larga trayectoria en el mercado, el empresario afirma que aquello que lo hace singular está directamente vinculado con el método artesanal de elaboración.

“Somos bastante cuidadosos con la materia prima, son todas de primera calidad y el éxito de esto es no descuidar esa parte. No empezar a hacer algo muy masivo”, precisó, para agregar que “la fruta natural es un diferencial dentro del producto y por eso tratamos de tener variedad”.

La marca cuenta con una vasta paleta de sabores, donde sobresalen algunos poco convencionales como maracuyá o limón, en sus variantes batidos, firmes, bebibles, enteros y descremados.

Pero si de gustos que rompen se trata, el primer puesto es para los yogures de verdura -zanahoria y remolacha- que están entre las incorporaciones más recientes y que convirtieron a Dahi en la primera empresa del país en lanzarlos a la venta.

Con la innovación como bandera y atentos a las tendencias del mercado a nivel mundial, Martini admite que “tiene un público reducido pero el que lo consume lo pide mucho. En Argentina venimos 10 años atrasados en consumo de lácteos respecto al mundo, donde el yogur con verduras es un éxito”.

En números

1 millón de unidades se producen al mes en la planta de Villa Rosa.
60 empleados tiene la fábrica.
15 años de trayectoria.
20 productos diferentes en el mercado.

Reciclar, el gran objetivo

Ya desde la génesis del proyecto, los propietarios de la compañía tenían claro que el producto –a excepción de la línea de bebibles- nos traería de vuelta el envase de vidrio.

La audaz decisión se apoya en las ventajas que aporta tanto desde lo ecológico como desde lo funcional. Es que más allá del valor estético de la presentación vintage, el concepto de reutilización de la mano de la reducción del uso de plásticos, es lo que marca la diferencia.

“Entendemos que el mercado va hacia una idea muy ecológica”, señaló Martini, para agregar que “la gente se acuerda más de la reutilización del pote que del pote mismo. Lo tenés en una cocina como especiero, en un taller con clavos y tornillos o para ponerle una vela”.

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