Un año más celebramos el Día Internacional Lácteo, fecha en la que conmemoramos la importancia de los lácteos históricamente en nuestra dieta y cultura.
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Luis Calabozo, Director General de FeNIL

Una cita este año, distinta a la de otros, debido a la incertidumbre económica y social que ha traído la pandemia ocasionada por la COVID-19. No obstante, pese a que tendrá que pasar un tiempo para que la sociedad haga una valoración global de esta crisis, un aspecto que sí se ha evidenciado estos meses ha sido el de la importancia que juega la alimentación en nuestras vidas. Cuestión que no siempre tiene la relevancia merecida.
Cuando el virus comenzó a asolar el continente, la Comisión Europea encuadró la leche y los productos lácteos entre los productos perecederos definidos como “esenciales” cuyo abastecimiento debía priorizarse durante la crisis sanitaria. Numerosos estudios avalan la necesidad de consumir 3 lácteos al día. Los lácteos son un alimento vital en una dieta saludable, aportando proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos esenciales, vitaminas (como la imprescindible vitamina D en una situación de confinamiento) y, por supuesto, minerales como el calcio. De hecho, los lácteos son la principal fuente de ingesta de calcio en la alimentación europea. En el caso de los españoles, más del 60% del calcio de su dieta procede de los lácteos.
Echando la vista atrás, todos recordamos las escenas de acopio de alimentos que se produjeron en muchos establecimientos comerciales, en lo que podríamos denominar como un “back to basics”. La leche, los yogures o la mantequilla, entre otros, fueron algunos de esos productos básicos con los que, de manera espontánea, los consumidores llenaron su cesta para pasar el confinamiento. Los consumidores sabían que los lácteos son alimentos esenciales para poder mantener una dieta equilibrada y saludable de todos los miembros de la familia: hijos pequeños, adolescentes, adultos y mayores. Especialmente en unas circunstancias de crisis sanitaria y encierro.
Por su importancia en la dieta, desde el estallido de la pandemia en España a mediados de marzo, el compromiso de las industrias lácteas de todo el país con la sociedad ha sido firme. Se han puesto todos los medios al alcance para garantizar la producción y el suministro de leche y productos lácteos a la población ante picos de demanda nunca vistos. Este abastecimiento garantizado se ha logrado gracias al compromiso de los más de 30.000 trabajadores y trabajadoras que emplea la industria láctea en España. Han sido ellos y ellas quienes han hecho posible que nuestros estantes de leche, productos lácteos y expositores de frío lácteos hayan estado llenos durante toda la crisis, por lo que merecen un reconocimiento público estas fechas.
Este 1 de junio celebramos un Día Internacional Lácteo distinto, más separados físicamente, pero con unas razones aún mayores para reivindicar el papel de los lácteos en nuestras vidas. Desde el sector lácteo aplaudimos que los consumidores hayan dado estos meses a la leche y a los productos lácteos el papel esencial que tienen en su dieta. También seguiremos poniendo en valor el papel de una correcta la alimentación, así como a todas las personas que hacen posible que lleguen los alimentos a nuestra mesa, desde el agricultor o ganadero hasta el pequeño comerciante, pasando por la industria. Este Día Lácteo, más que nunca, es importante recordar el sitio especial que deben tener los lácteos en nuestras casas.

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