Cada mexicano consume al año unos 125 litros, equivalente a 350 ml diarios, mitad de la recomendación de instancias internacionales, por debajo de países como Holanda con 900 ml o Estados Unidos con 740 ml.
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Lo dará por hecho, la leche es nutritiva y fundamental en nuestras dietas. Todo parece respaldarlo. Desde su composición nutricional hasta el valor de producción nacional, de cerca de 80 mil millones de pesos. Se le dedica un día de conmemoración internacional, el primero de junio, recién pasado, y cada mexicano consume al año unos 125 litros. Equivalente a 350 ml diarios, mitad de la recomendación de instancias internacionales, y por debajo de países como Holanda con 900 ml o Estados Unidos con 740 ml.

Existe controversia alrededor de estos requerimientos lácteos para poblaciones ajenas histórica y genéticamente a la leche no materna. Se calcula que 15% de los mexicanos tiene severos problemas para procesar la leche y siete de cada diez con dificultades moderadas. Sin embargo, sinsabores estomacales no detienen a México en su voraz consumo productos lácteos, con un sector que vale 250 mil millones de pesos.

De tal apetencia tenemos un importante déficit, un tercio del total, que importamos mayoritariamente de Estados Unidos. Nuestro vecino al norte es el mayor productor de leche del mundo y por ahí podrá vislumbrar los problemas. La industria láctea del otro lado se ha convertido en un monstruo inmanejable aceitado en subsidios y eficiencias incosteables. De finales de los 80’s, cuando se liberalizó su mercado en EUA, a la fecha, la producción ha incrementado en más de la mitad.

A través de una tarifa, poco más de 3 dólares por tonelada, se fondea uno de los programas comerciales más importantes del mundo agropecuario: el National Dairy Checkoff (Verificación Nacional de Lácteos). Le podrán sonar sus prácticas, como la campaña “Got Milk?”, presentando celebridades con un elegante bigote de leche, o el exitoso cabildeo para incorporar cantidades masivas de pizza y leche de chocolate en las escuelas norteamericanas.

Otras estrategias involucran cadenas como McDonald’s, Pizza Hut o Domino’s, que vieron aparecer productos con un cuarto más de lácteos. Con diez litros de leche en un kilo de queso la maniobra es impecable. Aun así, no ha sido suficiente, por lo que se han lanzado hacia el norte y el sur.

En México, coincidiendo con el día de la leche, tuvimos a la representante de la exportación láctea norteamericana, Krysta Harden, de recorrido completo. Los titulares de la Secretaría de Desarrollo Rural, del Consejo Nacional Agropecuario, la Comisión de Ganadería en la Cámara de Diputados, y la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas. Hasta desplegado en Reforma publicó.

Si bien esas reuniones fueron relevantes para incrementar el consumo e importación de lácteos, ninguna fue tan importante como la sostenida con Tatiana Clouthier, secretaria de economía federal. Estados Unidos tiene en puerta la segunda ronda de controversias contra Canadá, en el contexto del tratado de comercio TMEC, por las tarifas que mantienen para proteger su mercado nacional. Asegurar la salida de leche a Canadá, mercado mucho más atractivo, y dobletear en la mesa, es relevante políticamente para sus próximas elecciones. Pronto sabremos en qué condiciones se negoció doblar otro poco las patitas de la desnutrida vaca lechera nacional.

Rutilante Comisión del Congreso Local

En quince minutos la comisión legislativa de desarrollo rural dio por desahogado su único punto del día, un acuerdo para exhortar a la Secretaría de Desarrollo Rural estatal a fomentar la producción de biofertilizantes y amortiguar los precios en fertilizantes químicos. Está bien que llevaban tres meses sin sesionar mensualmente como se indica, pero que necesidad de reunirse solo para convivir.

10 minutos para el Tren Maya

SEMARNAT convocó para el día de mañana la reunión pública sobre la manifestación de impacto ambiental del proyecto Tren Maya en su tramo 5. Solo podrán discutir las primeras 20 personas que cumplan el “Formato de solicitud de ponencia”, vía email, y por máximo 10 minutos. Vaya a saber qué clase de espectáculo nos espera.

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