El proyecto legislativo que presentó semanas atrás el gobierno de Alberto Fernández orientado a gravar una supuesta “renta inesperada” se cayó porque los propios datos oficiales muestran que la misma no existe.
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Sin embargo, ahora Sergio Massa como ministro de Economía encontró una fórmula para aplicar ese incremento de la presión tributaria sin pasar por el Congreso y de una manera –fiel a su estilo– mucho más práctica y libre de “narrativa épica”.

“El día jueves y el día viernes (de esta semana) nos reunimos con la directora de la Anses (Fernanda Raverta). Revisamos los escenarios y el día miércoles (próximo) anunciaremos la medida, que incluye, además del índice normal (de ajuste por inflación), un acompañamiento adicional a nuestros jubilados”, indicó hoy Massa por medio de redes sociales.

“A ese acompañamiento lo vamos a respaldar en una mayor recaudación por anticipo de Ganancias decidida por la Afip, para que a ese ingreso de sectores con mayor capacidad de pago lo volquemos en uno de los sectores que más sufre sin afectar el orden de nuestras cuentas”, añadió.

Es decir: con la excusa de que es necesario recomponer los ingresos de jubilados afectados por el “impuesto inflacionario” generado por el gobierno, el propio gobierno obligará a las grandes empresas a pagar una suma gigantesca en concepto de “adelanto de Ganancias adelantado” (parece joda, sí), lo que implica que tendrán que transferir el adelanto correspondiente a 2023 en las próximas semanas.

Tal como explicamos en reiteradas oportunidades en Bichos de Campo, el proyecto para gravar la supuesta “renta inesperada”, ahora reconvertido en un anticipo extraordinario del impuesto a las Ganancias, deberá ser abonado por las grandes compañías agroindustriales que son las compradoras de casi la totalidad de las cosechas argentinas, con lo cual el nuevo tributo terminará indefectiblemente impactando en el sistema de formación de precios agrícolas.

En otra palabras: se tratará del cuarto factor “desacoplador” de precios agrícolas, dado que a la fecha los tres vigentes son los derechos de exportación, retenciones “cambiarias” y retenciones “encubiertas” (fideicomisos).

Adicionalmente, Massa planea aplicar una reducción sustancial de los subsidios energéticos, lo que terminará impactando en la estructura de costos de muchas economías regionales que son grandes usuarias de electricidad.

¿Y el ajuste de la corporación política? Gabriel Rubinstein, el profesional que eligió Massa para que lo acompañe en el Ministerio de Economía, tenía pensado ajustar las transferencias realizadas por la Nación a las provincias y la obra pública, algo que seguramente molestó a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, razón por la cual su nombramiento quedó en suspenso.

En definitiva el “plan Massa” no sería otra cosa que incrementar la extracción de recursos del sector privado, que se encuentra exhausto en términos tributarios, además de requerir que las principales empresas exportadoras del país adelanten el ingreso de divisas a cambio de un título del Banco Central (BCRA).

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