Un funcionario del Ministerio de Agricultura habló con Bichos de Campo una vez que se conoció la decisión de ese organismo de cerrar casi por completo la posibilidad de anotar nuevas exportaciones de maíz de aquí hasta que aparezca la nueva cosecha, para lo cual faltan más de cinco meses.
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Palabras más, palabras menos, lo que dijo ese funcionario es que nadie puede verse sorprendido por la decisión oficial, ya que todos sabían desde hace meses que el saldo exportable era de 38,5 millones de toneladas. Ese fue el saldo al que se llegó -tal como adelantó este sitio- la semana pasada. También aclaró que la cadena cerealera, incluyendo a los productores, está al tanto de que la prioridad del gobierno de Alberto Fernández era cuidar los mercados de trigo y maíz, dos insumos críticos para muchas cadenas de alimentos.

Desde este razonamiento, no hay demasiado margen para que el sector privado chille por el cierre de facto de las exportaciones de maíz de la campaña 2020/21, ya que el saldo exportable (la diferencia entre producción y consumo interno) era conocido por todos y fue el sector privado el que decidió adelantar sus negocios para aprovechar el ciclo alcista de los precios de este grano. Las exportadoras, en rigor, comenzaron a anotar DJVE (Declaraciones Juradas de Ventas al exterior) a fines de 2020 y lo hicieron a tal velocidad que agotaron los cupos cinco meses antes de la nueva cosecha.

“Todos los países agrícolas se manejan con un saldo exportable y venden lo que les sobra. Lo hacen Estados Unidos, Rusia o Ucrania. Y aquí todo el mundo sabía desde el día 1 que hay un volumen que se iba a poder exportar, nadie puede decir que no tenia ni idea”, afirmó el funcionario, que responsabilizó a los privados de haber forzado esta decisión oficial. “Armaron el negocio de manera tal que sea el mejor negocio para todos. Si te comiste todos los caramelos, ahora no te podés quejar”, insistió la fuente.

La anotación de nuevas DJVE la semana pasada por 1,2 millones de toneladas por parte de las grandes cerealeras (la excusa era el temor de que se pudieran subir las retenciones al grano), terminó de completar el saldo exportable de 38,5 millones de toneladas y “fue la gota que rebasó el vaso”, dijo el funcionario.

Aunque oficialmente se está tratando de instalar la idea de que el Registro de DJVE sigue abierto -lo cual es parcialmente cierto, pues es posible registrar nuevos negocios solo bajo ciertas condiciones-, este cierre de facto de las exportaciones de maíz permitirá seguir atendiendo algunos flancos, como las ventas en pequeñas cantidades a países limítrofes y los negocios pactados con antelación.

“La idea es tratar de no alterar el mercado y por eso los que tiene negocios legítimos puedan seguir exportando”, indicaron los voceros del Ministerio de Agricultura. Por ese motivo se dará prioridad las DJVE que tengan respalde en un negocio concreto. Es decir a los negocios donde el exportador ya tiene el maíz en su poder y un contrato con un barco para transportarlo. Con esta lógica, el viernes se aceptó por válidas DJVE por 20 mil toneladas que cumplían con ambos requisitos.

-¿Puede suceder que ahora, sin la participación de los exportadores en el mercado, se desinflen un poco los precios al productor?

-Puede suceder que el único perjudicado en este caso sea el productor que no vendió todavía su maíz, porque todos los demás actores tomaron cobertura y llegaron cinco meses antes con todo el maíz que se podría declarar, que es enorme volumen, récord. De todos modos, la exportación tiene que seguir comprando, le queda un pucho mas (de cerca de 500 mil toneladas, para cubrir las DJVE presentadas hasta ahora). Agricultura seguirá de cerca los precios que pagan los molinos (en el caso del trigo) y las avícolas (en el caso del maíz). Usualmente sus precios están igual o por encima del FAS teórico. No los hemos visto “cazar en el zoológico”.

El funcionario cree que la corrida de los últimos días que hizo que se agotara el saldo exportable de maíz se originó en “rumores que embarran la cancha” y que anticipaban una suba de las retenciones a ese grano y al trigo, que no se produjo ni sucedería. “Desde el primer día de esta administración todos sabían que la prioridad era cuidar el trigo y el maíz. Y por eso se dispuso que no hubiera sorpresas con los derechos de exportación, que se mantuvieron en 12%. Nosotros queremos que se siembre la mayor cantidad posible de trigo y maíz”, subrayó el funcionario.

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