Rose Marie Avilés, directora de Aproleche Osorno
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En esta semana en la cual se celebró el Día Internacional de la Mujer, quisiera compartir mi vivencia personal como productora lechera. Al salir del colegio, me fui a vivir a Santiago, trabajando en estética y formando mi familia. Cuando por motivos personales en 1999 decidí volver al sur, mis hermanos mantenían un pequeño plantel familiar de 49 vacas, las cuales estaban a punto de liquidar; y comencé a hacerme cargo poco a poco del ganado y la lechería. Al principio nadie tenía fe en mí: venía de hacer masajes antes de entrar al mundo agrícola. Pero me gustó de inmediato trabajar en el campo, ya que siempre he creído tener una veterinaria dentro de mí.

Al comienzo, salíamos a trabajar con mi hija puesta en la cintura, y con mi hijo de la mano. Me acompañaban en el campo y después nos íbamos a la casa, porque en ese esos años vivíamos en La Unión. Hace 7 años que estoy en esta zona, mis hijos ya salieron del colegio, y tomé la decisión de instalarme en Pichidamas. Hace un par de años, construimos una sala rotativa de 50 unidades, y esta temporada llegamos a 650 vacas, y aspiramos a crecer un poco más, si las condiciones lo permiten.

Si hace 20 años atrás no era tan común ver a una mujer en este rubro, hoy el sector es otro: profesionalizado y moderno, con todas las oportunidades para que las mujeres nos desempeñemos de igual a igual en cualquier cargo al interior de un plantel lechero, el cual ofrece como siempre una calidad de vida que solo entrega el trabajo en el campo.

Las cifras entregadas por el último Censo Agropecuario nos indican que aún existe una gran brecha entre las mujeres y los hombres que se desempeñan en la agricultura. Las mujeres tenemos un gran deber, y es empoderarnos en este rubro, entregando nuestras habilidades y conocimientos para crear equipos humanos equilibrados y con buena comunicación, donde tanto mujeres como hombres puedan entregar lo mejor de sí mismos.

Finalmente, desde el sur les digo a todas esas mujeres que están pensando en estudiar una carrera relacionada a la agricultura y/o trabajar en el sector lechero, a que se atrevan a dar el salto para seguir sus sueños, como lo hice yo hace más de dos décadas: la agricultura y la lechería del futuro, las necesitarán.

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