Argentina |30 noviembre, 2018

Argentina | Nueva Zelanda promueve el intercambio lechero con Argentina

“No tenemos gente suficiente para trabajar en los tambos”, expresó como una problemática la embajadora de esa nación que encuentra en nuestro país recursos fundamentales.

La semana pasada, en el marco del Simposio del Plan Más Leche de La Serenísima, se hizo foco en la realidad neozelandesa, como ejemplo para la lechería mundial y sus necesidades como alternativa para repensar nuestra realidad.

“Las dos naciones somos agroproductoras de alimentos, por eso tenemos mucho en común”, comenzó enunciando Raylene Liufalani, embajadora neozelandesa en Argentina.

“Desde la Embajada y para mí como diplomática gran parte de lo que hacemos es generar proyectos, profundizar las conexiones y las formas de cooperar entre Argentina y Nueva Zelanda, por un beneficio mutuo basado en compartir experiencias para el sector lechero”, tanto en el ámbito de la producción primaria, como en el industrial, ya que del otro lado del globo la tecnología ya ayuda a encontrar más soluciones que aquí para superar los desafíos.

“Nosotros salimos a contar las historias de Nueva Zelanda. No decimos que sean perfectas, pero son nuestras y creemos que en eso los tamberos argentinos se pueden ver reflejados, además de favorecer el intercambio, las visitas entre productores, que incluso llevaron a comienzos de este año a un grupo de neozelandeses hacia el sur de Chile”, para entender la forma de producir en esta parte del mundo y donde se vinculan acciones e inversiones que tienen origen en Oceanía.

Liufalani explicó a Agrofy News que “en un ambiente de habla hispana nos sirve ver de cerca cómo funcionan los mismos sistemas que tenemos nosotros en Nueva Zelanda, de una manera muy establecida, pero apuntando siempre a la gente joven. Para poder hacer el intercambio nosotros tenemos un esquema exitoso de becas con respecto a Argentina, a través del cual cientos de jóvenes de este país nos visitan cada año, con lo cual los impulsamos a trabajar en los tambos y campos neozelandeses”. Esto es porque “no tenemos gente suficiente para trabajar en los tambos, a través de lo que encontramos que los profesionales que van de aquí para allá regresan y comparten esas experiencias y formas de trabajo para entender que mutuamente se pueden encontrar soluciones a los problemas de cada país”.

Esta es la clave del intercambio, con lo cual Nueva Zelanda entiende que aporta un modelo de producción e industrialización de leche que ya está probado y con éxito.

Pero la diferencia entre una estructura firme de políticas allá y las debilidades de aquí hacen una gran diferencia. En ese país con cuatro millones de habitantes, la lechería y el turismo son las actividades fundamentales, por lo tanto “la lechería está constantemente en la cabeza de mucha gente”. Esto lo comparte también Katie Milne, tambera y presidente de la Federación de Productores de Nueva Zelanda, quien disertó en el simposio sobre “Producir para las generaciones presentes y futuras, ¿por qué nos importa?”.

“La función de la Federación es ser la voz de los productores ante el Gobierno y nos sentamos a dialogar al respecto, para estar seguros que todos sean representados, no sólo en la lechería. Cada vez que el Gobierno introduce o aspira a generar nuevas políticas y ordenamientos, para hacer que todo funcione siempre en las explotaciones nos tomamos un largo tiempo para dialogar”. Según la productora la relación es buena, fluida y constante, haciendo que todas las explicaciones necesarias en cada caso sean bien recibidas y traducidas en decisiones.

Milne mientras toma un té con leche, con dos saquitos para igualar la intensidad del café, comenta que “lo importante es generar entendimiento y que las cosas funcionen para la gente de las ciudades, pero también para los del campo”.

Aunque existe la combinación cíclica del tiempo, que todos los días puede deparar lluvia o sol; y de recursos humanos en los tambos, para ella el problema principal está dado en parte por lo que está proponiendo el cambio climático. ”En este punto el Gobierno está pensando y trabajando a largo plazo en las estrategias que se proponen internacionalmente para atacar la problemática a nivel planeta. Esto demuestra una gran preocupación de la sociedad civil al respecto, donde el manejo de la biodiversidad, combinado con la producción es posible”.

La clave está en una expresión bien de aquellas tierras, “¿Cómo podemos hacer la torta y también comerla?”, por lo tanto “el trabajo conjunto de los privados con el Estado, junta todas las problemáticas basadas en el uso de la tierra y a largo plazo. Creemos que si por esto nos peleamos todo el tiempo jamás lograremos una conversación constructiva”.

En esa civilidad y conciencia está la clave, pero allá no se tiene todo el tiempo el problema del precio como fundamento de cada día.

“El precio a veces es un problema y a veces no. Nosotros tenemos una forma interesante de pagar la producción. Al comienzo de la temporada el precio está bajo y al final es muy superior, porque de otra manera no se podría sostener ninguna de las dos condiciones por mucho tiempo, debe tener una suerte de empate entre ambos porque no se puede percibir el valor de mercado todo el tiempo. Esperamos unos 60 centavos para el final de la temporada, por litro (en moneda neozelandesa que representan casi 40 centavos de dólar estadounidense), aunque al inicio esperábamos hasta diez centavos más, pero el Global Dairy Trade no termina de bajar en cada subasta desde julio”, siendo este mercado electrónico de Fonterra el que sirve de parámetro para el precio internacional y sobre todo el de ese archipiélago.

El capítulo Fonterra

Hace pocos meses estuvo muy cerca de concretarse el desembarco de Fonterra en nuestro país, por la intención de invertir en SanCor. Así una cooperativa se encargaría de otra, pero en el medio hubo demasiados intereses externos que no permitieron concretar la transacción.

“Nosotros no formamos parte como embajada de las conversaciones al respecto, por lo tanto lo que supimos del tema fue a través de los medios de comunicación, pero lo que tenemos asegurado es que Fonterra siempre está buscando oportunidades de inversión y expansión. En un país como Argentina, con tantos recursos como la calidad de la tierra, la mano de obra y la producción, se tienen todas las condiciones para seguir generando propuestas atractivas, porque para semejante empresa Argentina siempre está en el radar”, sostuvo Liufalani.

Del mismo modo Milne agregó que “teniendo hoy Fonterra a un nuevo presidente, se están reviendo las estrategias para poder seguir adelante, porque ese es el objetivo fundamental, el de avanzar” siendo la principal empleadora de Nueva Zelandia, teniendo más influencia en ese punto que el propio Gobierno.

Más demanda, mercados más libres y mejores intercambios son los que predominan en las ideas a futuro desde el país líder a nivel mundial la lechería y se enfoca para crecer en el nuestro.

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