No tiene constancia de investigaciones en curso y defiende la transparencia de los contratos.
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Alvite

«La multa se refiere a hechos de hace casi 15 años». Así fue cómo el ministro español de Agricultura y Pesca, Luis Planas, trató de sacar hierro esta mañana a la multa de 80.6 millones de euros impuesta por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a ocho compañías lácteas por haber intercambiado información «sensible» para pactar los precios del mercado desde el año 2000 al 2013.
«Fue en un momento muy anterior en el que la situación del sector era diferente. Aun había cuotas.

Era un sector mucho más desestructurado que hoy», justificó el valenciano antes de descartar nuevas multas: «No tengo el conocimiento de ninguna situación de ese carácter». El responsable de Agricultura hizo estas declaraciones desde Bruselas.

Hasta la capital comunitaria se trasladó para continuar las discusiones sobre la reforma de la Política Agraria Comunitaria (PAC), empantanada por el brexit y el retraso en las negociaciones de los futuros presupuestos plurianuales 2021-2027, vitales para sostener la transformación del sector: «No habrá acuerdo sobre los reglamentos sin acuerdo sobre los presupuestos», advirtió antes de exigir el mismo nivel de financiación que venía recibiendo el sector desde el 2014.

Los retos a los que se enfrenta el campo gallego son enormes.

El más urgente tiene que ver con el envejecimiento y la despoblación del rural, precipitada en buena medida por el cierre diario de explotaciones. A pesar de tener las cifras en la mano, Planas se mostró optimista: «Hace poco estuve con el sector lácteo y les felicité porque hay una mejor estructuración del sector (…) Hoy contamos con la ley de la cadena alimentaria, contratos escritos, existe mayor regulación y estabilidad.

Eso no quiere decir que no haya problemas», deslizó antes de poner el foco en el mismo problema de siempre: Hay que sacar provecho a la materia prima. «La leche producida es líquida. Tenemos que añadir valor con productos de transformación»”, insistió antes de centrarse en la exportación de lácteos.

Los ganaderos no están conformes. Denuncian los márgenes abusivos que se embolsan las distribuidoras y empresas intermediarias gracias al aumento de la producción desde que se firmó el fin del régimen de cuotas de producción, una situación que ha llevado al cierre a las explotaciones más pequeñas y familiares por no poder aguantar los bajos precios sostenidos y la competencia de la gran industria.

UPA alerta de que las industrias lácteas intentarán repercutir la multaSentimientos encontrados genera la sanción impuesta por la CNMC a las industrias lacteas en el seno de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA).

Por un lado están satisfechos, «pues siempre es agradable tener la razón», pero por otro temen que las empresas sancionadas repercutan ahora la multa en los precios pagados a los proveedores.

Para UPA ha quedado «de sobra demostrado» que todas las empresas lácteas de España se ponían de acuerdo para mantener hundidos los precios que percibían los ganaderos. La agrupación ha solicitado a Competencia y al Ministerio de Agricultura que «vigile ahora muy de cerca al cártel lácteo» para que no repercuta la multa en los más débiles.
También ha reclamado a las empresas que se dejen de recursos y que asuman la multa. En este sentido, ha pedido que el importe de la sanción se destine íntegramente a ayudar al sector ganadero.

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