Los afecta el alto costo de insumos y el que Liconsa dejó de adquirir el producto.
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A más de dos años de que Liconsa se negara a seguir comprando leche de cabra, los caprinocultores de la región de Meoqui, Julimes, Lázaro Cárdenas y alrededores, se encuentran en crisis y con riesgo de desaparecer, pues mientras los ganaderos lecheros han logrado dos aumentos que llegan a los 10 pesos por litro de leche, los dueños de hatos caprinos mantienen un precio de 8 pesos pero en el sector privado.

En la región solo quedan 40 familias dedicadas a esta actividad

A más de dos años de que Liconsa se negara a seguir comprando leche de cabra, los caprinocultores de la región de Meoqui, Julimes, Lázaro Cárdenas y alrededores, se encuentran en crisis y con riesgo de desaparecer, pues mientras los ganaderos lecheros han logrado dos aumentos que llegan a los 10 pesos por litro de leche, los dueños de hatos caprinos mantienen un precio de 8 pesos pero en el sector privado.

En entrevista para El Diario de Delicias Imelda Luján Soto, caprinocultura de esta región dijo que aproximadamente 40 familias que se dedican a la ordeña de cabras se encuentran preocupadas por subsistir, ya que unas 160 personas dependen económicamente de esta actividad.

“En mi caso tengo de 80 a 86 cabras, que producen 150 litros diarios, una empresa de Monterrey me compra el producto a 8 pesos y apenas nos aumentará 5 centavos, pero es imposible poder solventar los precios de los insumos que se dispararon desde el año pasado”, explicó.

Señaló que es urgente que los gobiernos estatal y federal volteen a ver a este sector, ya que es una actividad que se encuentra en riesgo de desaparecer, porque actualmente no se recibe ningún apoyo.

“Cuando Liconsa se negó a seguir comprando leche de cabra hace más de dos años, estábamos muy desesperados y comenzamos a elaborar cajetas, quesos y otros productos dandole valor agregado, pero no teníamos tanto espacio para eso y nos llegó la oportunidad de vender al sector privado y fue una solución, pero ahorita con el incremento de costos de insumos ya no es redituable”.

Un ejemplo es el precio del costal de concentrado que se encuentra en 330 pesos, mientras que el año pasado estaba en 260 y el anterior en 230, además de los medicamentos y vitaminas que se les tienen que dar a los animales que lo requieren.

Lamentó que ninguna de las autoridades se hayan acercado a poner atención a este sector, ya que se sienten desamparados y esperan que al menos se hable de apoyos en alimentos para poder salir adelante y sobre todo que Liconsa acepte la leche de los productores caprinos, porque también son parte del sector social primario.

Fuente: El Diario

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