Desde hace unos años, sectores de la Unión Europea (usando a Greenpeace como su brazo armado), están intentando boicotear el tratado de libre comercio entre la UE y el MERCOSUR amparándose en el supuesto daño ambiental agrícola.

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Los agricultores estallan ante las decisiones políticas de la Unión Europea. Mientras tanto en Argentina, la mansedumbre de los nuestros ante el vapuleo de propios y ajenos es más asombrosa que la vehemencia de aquellos.

Aunque hay protestas por todas partes, Italia, España, Rumania, Polonia, Grecia, Alemania, Portugal y Países Bajos, las más bravas sucedieron en Francia, ahí los granjeros pusieron carpas y prendieron fogatas, mientras intentaron bloquear las rutas hacia París.

Los une el espanto, y el rechazo por las políticas económicas, reguladoras y pseudo ecológicas, y el aumento del costo de la energía, los fertilizantes y el transporte; pero si hilamos más fino cada país tiene sus propios reclamos.

Las importaciones extranjeras baratas cargaron las tintas y son interpretadas por los campesinos como una competencia desleal, ya que consideran que los productos que llegan de afuera no cumplen con los estándares que se les exigen a ellos.

En Europa del Este, el problema son las importaciones baratas de Ucrania. En Bruselas el Pacto Verde Europeo es una olla a presión, con medidas que incluyen  impuestos al carbono, prohibiciones de pesticidas, restricciones a las emisiones de nitrógeno y al uso del agua y la tierra.

En Alemania se empezó a gravar el diésel para tractores. En Países Bajos, la tributación del nitrógeno. En Polonia  los agricultores bloquean la frontera para asegurarse de que el grano ucraniano no entre al país.

Desde Latam miramos con la boca abierta, cómo los productores europeos hacen valer su voz, por las buenas o por las muy malas, y nos preguntamos por qué somos tan mansos. En un grupo de whatsapp, donde integrantes del sector lácteo argentino debaten ideas e intercambian opiniones, el Médico Veterinario y tambero José Arietti dijo:

“Lo que vamos a aprender con sangre como productores y más como tamberos es que no es gratis aceptarle al gobierno en los peores años climáticos el dólar soja, el tc desdoblado, los cft al 300% y cuantas cosas más. 

Hace tres años que parece que nada nos molesta. La oposición funcional al gobierno anterior jugando al desgaste y contando la elección ganada, mandando “denuncias” al gobierno por el intervencionismo mientras siguen cobrando sueldos, como si la mínima acción ya ya justificara su función, y NO poner en foco el resultado efectivo de la gestión. 

Permitimos todo eso esperando las elecciones, ahora tenemos el resultado de nuestra gentileza. Estamos viendo como se expresan los productores europeos cuando los vapulean. La sociedad debe pensar que somos indestructibles y que somos los quejosos profesionales de la esquina del campo, porque a la vista está que el empresario agro argentino deja la actividad antes de unirse al par con el mismo problema, y socialmente actúa igual, las organizaciones sectoriales CERO PODER, y en lechería -10…. Pero…. las culpas siempre las tienen la industria, el exportador, el gobierno!, así estamos”… 

Agustín Colombier, Biotecnólogo y Twittero, nos regaló un hilo esclarecedor, acerca de el momento en que las protestas europeas se tocan con Latinoamérica:

Cuando del tratado de libre comercio se trata, la UE está dividida en dos partes: Por un lado, países más orientados a la exportación, como Alemania, Países Bajos, Suecia, República Checa y Letonia están a favor.

El jefe del Gobierno de Alemania, Olaf Scholz, sostuvo una reunión el sábado (28.01.2023) en Buenos Aires con el presidente argentino, Alberto Fernández, en la que afirmaron la importancia de concluir con el acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur.

Por el otro, países con industrias agrícolas “fuertes” como Francia, Irlanda, Polonia y Bélgica se oponen.

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El grupo liderado por Alemania quiere que se complete el acuerdo comercial para abrir oportunidades de exportación para sus industrias automotrices. Mientras que Francia sostiene que la agricultura europea está amenazada por las importaciones de productos agrícolas con estándares más bajos.

Ahora, ¿qué tan cierto es que la agricultura latinoamericana tiene estándares de calidad más bajos? La realidad es que es todo lo contrario. Latinoamérica (con Argentina a la cabeza) es de las zonas que más adopción de Biotecnología Vegetal (y sus beneficios) tiene.

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Es curioso que Europa acuse de contaminar a Latam, siendo que nosotros capturamos más carbono del que emitimos, es decir, capturamos el CO2 propio y el de ellos.

 

O quizá no sea tan curioso si lo vemos desde el lado económico y no tanto desde el ecológico. La política agrícola común europea (PAC), requiere del 35 al 40% del presupuesto de la UE. Las industrias agropecuarias de Europa no son competitivas, y mucho menos contra las de Latam.

Para garantizar el suministro de alimentos, combustibles y proteínas en calidad y volumen para las generaciones futuras, debemos actuar de forma sostenible. En otras palabras, debemos asegurarnos de que las prácticas de producción y consumo sean lo más eficientes posible.

 

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Si lo que le preocupa a la UE es la deforestación y las emisiones de GEI, eso se evita usando menos tierra para cultivar, evitando la pérdida de cultivos, reduciendo el desperdicio de alimentos y para eso, necesitamos algo a lo que se oponen: Biotecnología Vegetal.

 

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¿Y entonces?

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se opone al Acuerdo Mercosur-UE que está negociándose desde hace 25 años, porque según él, el acuerdo “no es bueno para nadie”.

Tanto la Unión Europea como el Mercosur afirman que las protestas no afectarán las negociaciones y esperan cerrar el acuerdo en febrero.

Se ha dicho que Macron solicitó a la Comisión Europea que ponga fin a las tratativas a menos que los agricultores sudamericanos cumplan con los mismos estándares ambientales que Europa, pero la Comisión Europea lo negó y aseguró que las discusiones continúan.

La fecha límite prevista para alcanzar el acuerdo es el 26 de febrero, coincidiendo con la 13ª conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos.

Ambas partes siguen comprometidas con las negociaciones y buscan un acuerdo que respete los objetivos de sostenibilidad y las demandas, especialmente en el ámbito agrícola europeo, que “a diferencia de otros”, se hace respetar.

 

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