Dialogamos con Andrea Passerini, militante tambera, en un popurrí de temas. Sin repetir y sin soplar, Andrea comenta con lujo de detalles la situación de la lechería, el productor, la industria láctea, y las dificultades que atraviesa el sector en general.
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

OBRA- ¿Cuál es la situación general del sector?

AP: El último informe de OCLA, que salió en marzo, en realidad tira data de Enero, porque después hay información del tablero de control de febrero. Yo siempre cito en Twitter a Marcos Snyder del portal Dairylando. Le consulté, con un dólar a $45 -porque desde que se desbando el dólar a partir de mayo del 2018, va haciendo una comparación de 5 productos, y hace un gráfico, -como piso el 70% de los costos de un tambo, están dolarizados, si alquilas parte del campo, ese 70 pasa a ser un 90%- dolarizado salvo los sueldos, lo que llaman costos de estructura, está todo dolarizado y los tenes que pagar en quintales de soja, salvo excepciones. ¿Y qué pasa? gran parte de lo que incide en un tambo, es el costo de la alimentación, tanto lo que el animal come, sea una alfalfa o un Rye grass (verdeo de invierno por excelencia en la zona oeste de Buenos Aires). Más el balanceado para el preparto, vaca en ordeñe, por mencionar algunos, es todo precio dólar. Los insumos para hacer tu alfalfa, Rye grass, o el maíz que vas a usar picado para silo, es como si fueras un agricultor, todos tus insumos (semillas fertilizantes), están en dólares. LA VACA COME DÓLARES Y LE ORDEÑAS PESOS.

Y volvemos a lo que dice Marcos Snyder. Y tenemos que dividir la esto en dos partes. Cómo te pega la Macroeconomía, llamase inestabilidad permanente del tipo de cambio, porque vos arreglaste un precio que te parecía bueno hace 20 días y hoy con un dólar a 45$, no sirve, aunque no hubieras venido perdiendo durante el 2018, rentabilidad negativa. Ese es un problemón, porque es un tema que trasciende a la cadena láctea. Y una política lechera bien entendida debería contemplar estas cuestiones -si querés crecer en producción, que el tambero no quede atrapado como último eslabón. Está claro que el área lechera nacional ni provincial no puede con esto, ni la macroeconomía, ni el dólar, ni todo este lio.

“Dólares del campo”

El periodismo no especializado en el sector agropecuario, habla que estamos todos esperando los “dólares del campo”, y el campo es una diversidad de actividades, no solo la agricultura extensiva de la zona núcleo. Las economías regionales y a lechería -que es una producción regional- no me canso de decir eso, porque no es lo mismo producir leche en el oeste de Buenos Aires o en la Cuenca de Rafaela, o alrededor de Paraná-, y tipos de producciones totalmente diferentes.

A las economías regionales, -como la uva, pera, manzanas- le pasa lo mismo que a nosotros en nuestra cadena, somos completamente tomadores de precios, dependiente de la condición dominante del comprador. Es un eslabón que no tiene cómo defenderse. Porque, como decimos desde CRA, no está institucionalizado el mercado. ¿Qué quiere decir eso? Leyes, reglas básicas de juego, que los jugadores no se pisoteen entre sí, que uno no sea esclavo-rehén de otro.

“Elelefante y la hormiga”

El Estado tiene que ser el garante de cumplimiento de leyes, que no existan posiciones dominantes, y que no haya competencia desleal. Por algo hay una Constitución Nacional que dicen que las partes para negociar tienen que tener un marco de equidad. Un Elefante no puede negociar con una hormiga. Es más o menos lo que le pasa al tambero, porque tiene que entregar todos los días. Es un elemento de vulnerabilidad extra. En la agricultura y hasta en la hacienda, hay precio pizarra de referencia, con ciertos estándares.

No es lo mismo un litro de leche con 3,8% de GB y 3,4% de proteínas, en Holando, con calidad higiénica sanitaria de menos de 200000 CCS. Se sigue pagando por litro como si fuese todo igual. Se sigue pagando por litro sin importar cómo está compuesta. Cuanto más sólido tiene un litro de leche, a la usina le conviene más. Pero como no hay sistema de premio y castigo y te pagan igual, porque un productor se va a preocupar en tener un nutricionista, un sistema ordenado, con buenas prácticas, con bajas UFC y CCS, todo cuesta plata, es una inversión, rutina de trabajo de mediano y largo plazo. Hoy eso no se reconoce en argentina.

Lógica de concentración

El tambo calesita de 48 bajadas en la zona de Casares- como lo es el de Hugo Biolcati-, requiere una inversión de muchos millones de dólares. Estamos hablando megatambos, como en el caso de Adecoagro que compro plantas de Sancor. El 68% de los tambos de argentina producen menos de 3000 litros. Uno escucha decir que a tendencia a la concentración y subir la escala se da en todo el mundo, pero si vemos otros países como Brasil, la mayoría de los tambos producen 200-300 litros por día, y no para de crecer. Todos los países del mundo -Francia, Brasil Uruguay-, hay una cuestión social, una lógica de concentración de la población que se han ido del campo y se han amontonado en los grandes conurbanos.

Política lechera

Cuando te pones a pensar en una política lechera, se debería tener presente una política de arraigo territorial, que trasciende a la lechería, que tiene que ver con un modelo de país. Pensemos en la zona núcleo. Qué actividad que mayor arraigo, de mayor fuente de trabajo. Es el tambo, después vendría la ganadería, y luego la agricultura. En la medida que pensas en los agregados de producción a nivel nacional o provincial hay que ver la parte micro y las implicancias socioeconómica, que haya la mitad de tambos con el doble de litros. Uno puede hablar de producción o de productores. No es lo mismo. Por su puesto que van de la mano. Los que estamos en las gremiales defendemos productores.

Desde CARBAP, en Expoagro tuvimos la oportunidad de charlar con Santiago del Solar, Jefe de gabinete de Etchevehere, estábamos con Matías de Velazco y yo, terminamos oficialmente pidiendo reunión con Santiago del Solar, para buscar interlocutores diferentes al director Nacional de lechería, con el que tenemos la sensación que nos seguimos topando contra la pared.

En esa reunión por supuesto que estuvo el Director de Lechería, y también Hugo Rossi, Santiago del Solar, que son personas que empatizan y escuchan, más allá que tengan o no una solución para darte. Dos monólogos no hacen un diálogo. Sentarse alrededor de la mesa, llegó a un punto como pasó en las mesa de competitividad, que dejó de ser diálogo. Donde un montón de cosas estructurales que tiene que ver con la cadena, y no con la devaluación. Uno no le va atribuir ninguna cuestión macroeconómica. Tenemos en claro lo que se puede y no hacer en el contexto difícil en el que estamos. No hay rubro que se salve. Solo que algunos en vez de producir tornillos, producimos leche. No podemos suspender empleados, dar vacaciones anticipadas, los 365 días del año -no tenemos más remedio, si queremos seguir en la actividad- que ordeñar las vacas.

OBRA: ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de institucionalización del mercado?

Hablamos de que el más vulnerable de la cadena, que claramente, no puede trasladar sus costos, es el tambero. Y en la otra punta tenes el pobre consumidor que va a la góndola. Gracias a la góndola, se está mostrando la situación de la vaca. Primero salió un comunicado de La Serenísima, después del CIL. Y yo dije, Soy la Vaca, ¿Puedo hablar? Estaría faltando una pata de esta mesa. El tema de la leche no sale de la góndola ni de la heladera, sale de la VACA. Que es una fábrica de mano de obra intensiva, porque algún día se dará la robotización, pero ojo que con robot también hace falta mucha gente que lo maneje. Cuando trabajas con seres vivos como es la vaca, no vas a ordeñar robots, vamos a seguir ordeñando vacas.

En definitiva, hay leyes que podemos mencionar, y además tenemos el tema de los sólidos, cuando el Siglea, te da un precio de referencia; nosotros decimos, ¡NO! eso es promedio, y si lo comparamos con la pizarra de maíz o soja, o el mercado de Liniers. Eso es el promedio de todas las liquidaciones en blanco, que cada empresa procesadora le presenta a AFIP y a la dirección nacional de lechería. Sumando todos los litros que se comercializaron en un mes, se ponderan según región, y sale un precio promedio y te dan un precio por litro y otro de sólidos útiles (Tablero de control de Siglea u OCLA, tenemos dos valores según recuerdo $10,45/lt en febrero- 156 kg de sólido útil que es la grasa mas proteína). Acá se promedian todos los sólidos de lo que la industria te dice que los tambos entregaron. Entramos en otra falta de árbitro. Entramos en una cancha inclinada. No hay árbitro que arbitre ciertas cuestiones. La industria fija el precio, el plazo en el que te va a pagar. Y también te dice qué tiene tu leche según tal laboratorio que ella elige. Si uno manda su muestra privado y dice otra cosa y entonces. ¿Y ahí quién gana? ¿Quién grita más fuerte? al final del día no hay quien nos diga cuál es la muestra que tiene validez, y muchos menos que nos diga quién nos devuelve la plata, o nos pone una multa. No pasa nada porque no hay una instancia legal que dirima esto.

Te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Para comentar o responder debes 

o

Notas
Relacionadas