La dinámica inflacionaria no se detiene y los problemas se acumulan, mientras los distintos componentes de la lechería nacional sufren las consecuencias de una renta negativa que amenaza con desmenuzar aún más la ya débil estructura económica del sector.
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Hace algunas semanas, un informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina explicó que, en la actualidad, un tambo está lejos de generar rentabilidad. Está perdiendo dinero mientras produce. Y este panorama oscuro se ha extendido a las industrias que procesan la leche, las que también trabajan con márgenes negativos a raíz del retraso de sus ingresos respecto del índice de precios al consumidor, de acuerdo a lo difundido por la Fundación para la Promoción y el Desarrollo de la Cadena Láctea Argentina.

Los informes técnicos referidos grafican el panorama incierto en el que se desenvuelve la producción e industrialización de la leche en la Argentina de hoy. Las incertezas están a la orden del día en una actividad que siempre ha tenido vaivenes, pero que -como cualquier otro ámbito productivo- no puede sobrevivir trabajando a pérdida. Mientras tanto, la preocupación oficial parece pasar solo por gravar la renta inesperada. De los sectores que sufren la situación contraria, nada se dice.

Mientras la producción de leche en Argentina crece a una tasa del 2% interanual, según datos de la Dirección Nacional de Lechería y el precio al productor también registró un aumento del 7,3% el mes pasado, la situación descripta por el Observatorio de la Cadena Láctea expone otra realidad. Según ese informe, los productores lecheros entraron en rojo luego de que el precio promedio cobrado en abril, de $ 43,68 (U$S 0,385) no alcanzara para cubrir el costo de producción, estimado en $ 44,71 (U$S 0,395). En ese marco, quedaron muy lejos de alcanzar una rentabilidad del 5%, que es una cifra mínima para que hacer sustentable el negocio. Para llegar a ese umbral, deberían haber cobrado $ 51,31 (U$S 0,453).

El caso de la industria también ofrece aristas preocupantes. Desde la Fundación para la Promoción y el Desarrollo de la Cadena Láctea Argentina se explicó que, si bien la canasta de lácteos se ubica por encima del índice de precios al consumidor de mayo, se trata de los valores minoristas, mientras los precios mayoristas se ubican por debajo. Se señaló que en los últimos meses está impactando con fuerza en el aumento de costos industriales el incremento del combustible. Especialmente porque se trata de una logística que requiere tramos muy largos para la recolección de la materia prima. Es “una de las cosas que aumentó a una tasa muy alta en este trimestre”, se sostuvo.

En este marco, la situación de la cadena láctea es bastante complicada y exige la atención de las áreas gubernamentales que tienen competencia en el sector. Porque la dinámica inflacionaria no se detiene y los problemas se acumulan, mientras los distintos componentes de la lechería nacional sufren las consecuencias de una renta negativa que amenaza con desmenuzar aún más la ya débil estructura económica de nuestra lechería.

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