El equipo ideó un proceso biotecnológico para aprovechar el lactosuero, un descarte producido por empresas queseras que genera grandes niveles de contaminación.
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De izq a dcha. Matías Morelli, Alejo Ermilio, Maximiliano Palmier y Marcos Anichini.

Elevaláctea es una startup nacida en Santa Fe que trabaja en un proyecto destinado disminuir el impacto ambiental que genera el lactosuero, un desecho que producen a gran escala las empresas queseras y que tiene una alta carga contaminante para el planeta. Pero también se enfoca en acercar a pequeñas y medianas empresa soluciones biotecnológicas para revalorizar estos residuos, abriéndole las puertas a nuevos mercados.

Según explican desde el equipo de expertos a Ecos365, Argentina es el país con mayor consumo de queso per cápita en Latinoamérica, con 12kg por persona al año, además de ser el quinto país productor de quesos en el mundo. Sin embargo, por cada 1000L de leche destinada a su producción, se obtiene hasta 900kg de lactosuero, un líquido denso, verdoso, y muy contaminante.

“Si bien existen tecnologías para aprovechar el lactosuero, hoy solo grandes empresas acceden a ellas y son capaces de sacar alguna ganancia, mientras que las pymes no pueden afrontar su costo de inversión y menos aún su mantenimiento y en muchos casos, para evitar su acumulación optan por tirarlo o deben aglomerarse entre varios y pagar camiones que lo llevan a centro de acopio para realizar su tratamiento”, señalaron desde la startup.

La fórmula

Elevaláctea está conformada por Matías Morelli, licenciado en Biotecnología y estudiante de la carrera de Doctorado de Ciencias Biológicas, Marcos Anichini, recibido de Ingeniero Industrial y dos biotecnólogos en camino, Maximiliano Palmier y Alejo Ermilio, este último, el único entrerriano del grupo.

Con la idea de aportar la problemática láctea, los integrantes se presentaron en distintas instancias a nivel nacional y regional. Una de ellos fue UNLBio en el 2019, un programa que les brindó acompañamiento para comenzar a trabajar en el proyecto, más capacitaciones en aspectos comerciales y una metodología en pose de establecer un modelo de negocios.

“Nuestro objetivo es estar a la altura de la inversión de estas pymes que tienen márgenes de ingreso cada vez acotados”.

Además, fueron uno de los diez proyectos ganadores de la edición Naves Federal 2020 y el mismo año recibieron un premio por $35 mil otorgado por el BBVA y un premio de $45 mil en el concurso ProyectáBio. También participaron en las Jornadas Internacionales de Jóvenes Emprendedores de la UNL, donde lograron una preincubación dentro del Parque Tecnológico Litoral Centro (PTLC).

“Esto nos permitió invertir para montar la parte de laboratorio y empezamos a contactarnos con pymes, ver si les interesaba la solución y estaban dispuestas a darnos su afluente de lactosuero para comenzar las pruebas. Elegimos a una empresa quesera en particular, la cual asumió de los cargos de transporte del envío para que iniciáramos las pruebas”, señaló Palmier.

La startup plantea la puesta en marcha de un sistema automatizado para el procesamiento in situ del lactosuero, compuesto por un biorreactor y una levadura ya aislada e identificada como óptima. La biomasa que se genera del mismo puede ser deshidratada y comercializada como proteína de alta pureza o bien usada como materia prima para obtener un extracto de levadura que funciona como pro biótico.

De esta forma, el valor comercial del lactosuero se eleva de los 0,009 usd/Kg a un rango de 4 a 50 usd / Kg dependiendo el producto final y la utilización del mismo. Así mismo, el líquido excedente luego del proceso de concentración tiene un impacto ambiental hasta un 60% menor en su fase inicial.

“Muchas de las máquinas que interceden en el proceso ya las tienen en sus fábricas como, por ejemplo, el tanque donde se realizaría la fermentación. Nuestra propuesta de valor reside en la optimización, tanto del equipo, como de su dinámica de funcionamiento con dicho microorganismo, según las características y posibilidad de cada planta”, señaló Anichini.

En miras a crecer

Además de esta primera etapa de trabajo que fija la obtención de proteínas de alta pureza y pro bióticos, el equipo plantea una segunda fase que implicaría adquirir un biodigestor, máquina que realiza el tratamiento de estos desechos generando biogás como resultado. Este proceso existe pero es muy costoso, alrededor de u$s 25 mil y requiere un uso de energía muy elevado.

“Hoy en día el objetivo es estar a la altura de la inversión de estas pymes que tienen márgenes de ingreso cada vez acotados, por eso proponemos alternativas más económicas y apuntamos a unos u$s 10 mil como máximo de inversión”, precisó el ingeniero industrial.

Por ahora, desde Elevaláctea se encuentran a la espera de dos líneas de financiamiento, una de Nación por $2.185.000 millones en la que ya están preseleccionados y otra de la provincia por $2 millones que, según el equipo, tienen oportunidad de ganar ya que no se presentaron pocas empresas. El dinero sería invertido en adquirir nuevo equipamiento y comenzar a ofrecer el servicio de inoculación para pymes que produzcan hasta 20 mil litros de lactosuero.

“Creemos que la biotecnología es una herramienta para dar soluciones a gran cantidad de problemáticas y en eso estamos. Vale destacar que el contexto pandémico nos impulsó a presentarnos en distintos concursos y tuvimos mucho feedback de parte de jueces que nos marcaron cuáles eran nuestras patas débiles y donde buscar ayuda para crecer, más todo el ecosistema emprendedor de la UNL y socios como el PTLC que nos potencian”, destacó Palmier.

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