Los descendientes de un genovés avezado en la floricultura y la heredera de un importante ganadero de origen vasco francés lideran un pool de ocho sociedades que suman 12 tambos en la provincia de Buenos Aires.
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Arnaldo Luis Peluffo Inchauspe (75) declinó la invitación a participar de este artículo, pero su historia en la lechería de base pastoril habla por si sola. Mentor y miembro activo de uno de los diez mayores grupos tamberos de la Argentina, Peluffo Inchauspe no parece ser un productor más. Sentó la bases del Grupo LP casi sin quererlo, cuando visitó Nueva Zelanda por primera vez, en 1992. Allí terminó de convencerse que el modelo “iba por ir” y, desde su regreso al país, se dedicó a adaptarlo en su zona de influencia.

Ahora Grupo LP es un pool de ocho sociedades al que ya se sumaron cuatro de sus hijos y a través de 12 tambos que reúnen 7000 vacas en ordeño, despachan 126.000 litros de leche por día, desde el oeste de la provincia de Buenos Aires a las usinas de gigantes, como Mastellone Hnos. y Nestlé.

Peluffo Inchauspe y Grupo LP, ¿cómo lo hacen?

Antes de develar cuáles son las herramientas que implementó el Grupo LP para adaptar el modelo neozelandés a la lechería argentina hay que repasar un poco la historia. En su génesis se cruzan las descendencias de dos inmigrantes que cimentaron la Argentina “granero del mundo”. La fusión entre el único hijo varón de un genovés que supo administrar uno de los viveros más prominentes de la Capital Federal y que tenía entre sus clientes al mismísimo paisajista Charles Thays y la hija de un vasco francés que logró reunir cerca de 50.000 hectáreas, gestó el origen de la familia Peluffo Inchauspe. Más acá en el tiempo, los herederos del matrimonio formado por Vicente Antonio Peluffo y María Susana Inchauspe continúan con la tesón de generar riqueza. Uno de ellos es el fundador del Grupo LP y hace escuela en la lechería de base pastoril.

“Mi padre, desde los tiempos de la universidad, se vio tentado por el sistema pastoril neozelandés e incluso a partir de bibliografía heredada de mi abuelo, el Ing. Agr. Vicente Antonio Peluffo”, reseña Matías Peluffo, gerente general de María Teresa Sur, la empresa más prominente del Grupo LP, responsable de un 40% de las vacas en ordeño.

“El sistema neozelandés de producción de leche le pareció bien diseñado y muy en línea con la tradición de producción ganadera de ciclo completo que había desarrollado la familia durante mucho tiempo. En ese momento, se habían construido dos tambos para 250 vacas en el oeste de la provincia de Buenos Aires. Cuando volvió de Nueva Zelanda, se dio cuenta que el proyecto no era el más adecuado y, en adelante, se inspiró en los diseños de ese país para los tambos que luego se fueron construyendo”, repasa el también miembro CREA. “Esos dos tambos fueron remodelados para mayor cantidad de vacas. Hoy, ordeñan más de ochocientas, pero siempre con el concepto de dos ordeños de no más de dos horas y media de duración cada uno”, aclara Peluffo, en diálogo con Agrofy News.

Entre las herramientas que adoptó la familia, también se cuentan los contratos de Tamberos Asociados (share-milking) de Nueva Zelanda. “A papá le llamaron mucho la atención. Es un formato de explotación conjunta de tambos entre los dueños de la tierra y los propietarios de las vacas. Mi padre adaptó ese concepto a la realidad Argentina y generó un contexto de escala y comodidades en sus tambos como para atraer a jóvenes profesionales para que fueran sus Socios Tamberos”, explica Peluffo y completa: “Llevó varios años ir ajustando los contratos y varias parejas de Socios Tamberos contribuyeron en el desarrollo de la empresa, de nuevos tambos y de nuevas firmas”.

Los “Socios Tamberos”

El año pasado dentro de Grupo LP se ordeñaron algo más de 7000 vacas, en promedio cada una produjo 18 litros cada día, lo que se traduce en unos 46 millones de litros totales para 2021. “En promedio la leche tuvo un contenido de proteína de 4,05% y 4,82% de grasa”, precisa Peluffo y aclara: “Estas ocho empresas son las que compartimos información mensual y llevamos adelante algunas acciones en común. Hay otras empresas con las que también tenemos mucho intercambio y que tuvieron un origen vinculado a mi padre que, por distintas causas, ya no están en este grupo, pero tal vez vuelvan a participar”.

Hoy, dentro LP hay parejas de ex Socios Tamberos, como la de Lucas Alassio y Carolina Chiappello, veterinarios de la provincia de Santa Fe, que iniciaron su carrera de Socios Tamberos poco antes del año 2000. “Se asociaron con mi padre y su esposa hasta 2019 a través de la firma “Kiwi Criollo” y hoy conservan dos tambos en campos alquilados”, señala Peluffo y avanza con otro ejemplo: “Fernando Lasserre y Gabriela Calafatich, en la provincia de Buenos Aires, Tandil y Azul respectivamente, ingresaron como Socios Tamberos en 2002 y acaban de abrir su segundo tambo en campos alquilados juntos con otros socios”.

Peluffo aclara que, incluso antes que ellos, hubieron por lo menos dos generaciones de jóvenes profesionales que luego se convirtieron en empresarios tamberos. “Mi padre aún opera dos tambos, uno en conjunto con su segunda esposa, la que a su vez y con su propia empresa participa en el grupo operando un tambo en campo alquilado con 900 vacas”, agrega el empresario que suma 4000 seguidores en la red social Twitter.

“El grupo es bastante flexible en los niveles de participación de las empresas, contratamos los servicios de un ingeniero que se ocupa de recolectar, procesar y presentar la información comparativa mensual y que facilita las reuniones de grupo que hacemos cada tres o cuatro meses en los tambos en forma rotativa”, explica y amplia: “Yo me ocupo de negociar la leche de algunas empresas grandes y también contratamos a otro ingeniero con experiencia en la industria láctea que nos ayuda en calidad de leche, logística y en la relación comercial con algunas industrias pyme”.

Las empresas del grupo están abiertas a recibir en sus establecimientos a jóvenes universitarios que quieran sumar experiencias en las épocas de partos. Peluffo asegura que, solo en los últimos 35 años, alrededor de 160 pasantes profesionales recién recibidos han tenido oportunidad de empezar su vida laboral así y, por lo general, de ahí salen los Socios Tamberos. “También se han promovido jóvenes operarios de los tambos que han demostrado capacidad para tomar mayores responsabilidades y en algunos casos de tamberos, encargados o profesionales de la zona que demostraron capacidad e interés por nuestra manera de trabajar”, comenta y agrega: “Como integrantes del grupo, tanto mi padre como su esposa, María Eugenia del Puerto, han tomado un compromiso con una fundación de religiosas, dueñas del tambo que hace 20 años alquilan, donde dictan capacitaciones a mujeres rurales con afinidad lechera. En este lugar también se esta desarrollando un tambo ovino con destino a elaboración artesanal de productos de ambas especies. En todos los casos, los integrantes del Grupo LP, tanto socios como gerentes de área y colaboradores viven e interactúan en la comunidad rural donde están los tambos”.

Las ventajas del modelo

Este mes la familia Peluffo Inchauspe cumple 44 años en la lechería. “El primer tambo de la familia comenzó a ordeñar en marzo de 1978, en la zona de Cambaceres, partido de Nueve de Julio. Mi abuelo había tomado la decisión de entrar en la actividad influenciado por algunos socios y por el Gerente de Producción, don Patricio Flynn, que había trabajado con la familia Magnasco y conocía la actividad”, marca el punto de inicio Peluffo que, junto a sus hermanos, lidera la firma María Teresa Sur con la que produce en cinco tambos ubicados en el partido de Trenque Lauquen. “Trabajamos unas 3000 hectáreas y tenemos 3440 vacas con sus respectivas recrías (terneras y vaquillonas). En el promedio año, con la colaboración de alrededor de 55 personas, ordeñamos unas 2800 vacas. Eso incluye un equipo de maquinarias que se ocupa de sembrar, pulverizar, fertilizar, henificar, arreglar caminos y esparcir purines en nuestros tambos y también presta servicios a terceros, mayormente otras empresas del Grupo LP”, detalla el productor, casado y con seis hijos.

“Una de las ventajas del sistema muy bien diseñado por mí padre, combinando la tradición ganadera familiar con lo visto en Nueva Zelanda, es que cada cosa tiene sentido y a través de los años se mejoró el modelo con los aportes de muchos jóvenes de actitud profesional estimulados por un entorno desafiante”, sostiene Peluffo y agrega: “Combina muy bien la producción y aprovechamiento de pasto con un uso moderado de alimento balanceado dentro de la sala de ordeñe y silo de maíz ofrecidos en autoconsumo. El sistema tiene un fuerte foco en las personas ya que se inspira en Nueva Zelanda donde muchos dueños manejan sus propios tambos”. Asimismo, el director de María Teresa Sur y presidente de Caprolecoba, afirma que, el sistema prioriza las tecnologías de procesos y empodera a las personas sin necesidad de una gran inversión en infraestructura, lo que da la posibilidad de desarrollar tambos en campos alquilados. “A su vez, otra ventaja es que nuestra rotación con una buena proporción de pasturas perennes ha demostrado mejorar los suelos de los campos y no podemos obviar la genética de origen neozelandés (“kiwicross” cruza entre Holando y Jersey) que también es una fortaleza: muy fértil y adaptada a la alimentación pastoril que permite escalar los rodeos”, completa el análisis.

En ese sentido, ante la concentración de tambos que se da en casi todas las lecherías del mundo, el empresario sostiene que es consecuencia de la carrera hacia la sustentabilidad económica, social y ambiental. Cada vez la competencia es mayor y es necesaria una escala mínima para lograr cierto nivel de eficiencia por lo cual es clave que los pequeños productores diseñen bien su sistema de producción y gestión. ”Hay que asesorarse por algún especialista en sistemas y deben visitar a otros productores de similar escala que sean exitosos. De lo contrario, habrá que pensar en asociarse para lograr la escala mínima siempre que se quiera permanecer en la actividad”, dispara Peluffo y pone de ejemplo algunos de los establecimientos pequeños que funcionan en el Grupo LP: “Tenemos tambos sustentables que progresan en campos alquilados desde 72 hectáreas, el mas pequeño, a otro de 114 hectáreas. Son tambos de más de 300 vacas en ordeño. En cualquier caso, la innovación en sistemas de producción y en tecnología es un aliado importante”.

En el caso puntual de María Teresa Sur, el empresario señala que todos los años crecen alrededor del 10% en hacienda, a pesar que en los últimos ejercicios, con sus hermanos, tomaron la decisión de vender o capitalizar esa hacienda a otros productores.

“Hoy, estamos buscando campos con idea de desarrollar algún tambo nuevo, al mismo tiempo que estamos dedicados a producir y comercializar leche de altos sólidos y leche A2”, confiesa Peluffo y cierra: “además, uno de nuestros tambos está bajo manejo holístico con idea de mejorar el suelo y el ecosistema productivo en general y, así, en un futuro entrar en los mercados relacionados a leche carbono neutro, leche EOV (con impacto ecológico verificado), leche orgánica e incluso al mercado de bonos de carbono”.

* Periodista de negocios especializado en empresas de familia (Twitter: @facusonatti)

Te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Para comentar o responder debes 

o

Notas
Relacionadas