"El incremento de costes tiene un impacto muy negativo en las cuentas y, por lo tanto, en lo que puedan hacer uno y otro tipo de marcas", dice desde la patronal que agrupa a los fabricantes.
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Sección de yogures y lácteos en un supermercado de Madrid. EP

La escalada de costes derivada de la pandemia y la crisis de Ucrania encarece la cesta de la compra. Aunque la distribución ha intentado hacer un ejercicio de contención de precios, al actual coyuntura permite ver ya subidas en los lineales. Y de este incremento participan tanto las marcas blancas como las de fabricante.

Estas últimas dicen no temer el riesgo de que el consumidor se decante en mayor medida por la marca de supermercado ante el aumento generalizado de los precios. «Tanto marcas como marcas blancas van a a tener que subir lo precios. Aunque han tardado más en subirlos, ahora lo están haciendo», ha explicado este martes el presidente de la patronal Promarca, Ignacio Larracoechea.

Según un estudio realizado por Gelt, una aplicación especialista en compra inteligente en el sector de gran consumo, las marcas blancas han incrementado sus precios un 18% sus precios desde enero hasta mediados de abril. Esto representa ocho puntos más que las marcas de fabricante, que elevaron el importe de sus productos un 10%.

El margen de maniobra de unas y otras -sostiene Larracoechea- es limitado. Y todas se van a ver obligadas a incrementar los precios finales de sus productos. «Este contexto no va a ayudar a nadie, puesto que el incremento de costes tiene un impacto muy negativo en las cuentas y, por lo tanto, en lo que puedan hacer uno y otro tipo de marcas», añade.

Según el estudio de Gelt, las marcas de fabricante subieron sus precios en los tres primeros meses del año hasta alcanzar su mayor incremento en el mes de marzo. Sin embargo, ralentizaron el ritmo de subida en abril. Este último es un mes en el que las marcas blancas subieron sus precios de forma más considerable.

Los mayores incrementos de las marcas de fabricante entre enero y marzo se dieron en productos como la harina, que subió un 28%, o el aceite, que subió otro 19%. Por su parte, las marcas blancas subieron sus precios solo un 7%, con mayores aumentos en el aceite (un 35%) y el atún en lata (un 17%).

Por contra, en abril se ha registrado un descenso del 8% en los precios de las marcas de fabricante, mientras que las marcas blancas subieron un 11%. Donde más se dejó notar fue en artículos como el arroz (19%), la leche (-2%) y el papel higiénico (-1%).

«Los datos reflejan de forma contundente cómo las marcas han tenido que trasladar la subida de costes a los precios finales de venta. Lo han hecho de forma muy distinta entre las comerciales y las de distribuidor que, claramente, ganaron cuota de mercado ante los ajustes en los gastos que, a su vez, tuvieron que hacer los consumidores», dice José Luis Varela, Global Head of Data de Gelt.

Por otro lado, desde Promarca subrayan que «la presencia de las marcas de fabricante en el mercado nacional desciende» y eso representa una «mala noticia para el sector y para el estado de bienestar» porque las marcas de fabricante generan «mayor valor añadido económico». Como consecuencia, el valor añadido del sector ha disminuido. «No es casualidad que los eslabones de producción primaria están todo el día denunciando la pérdida de valor de los mercados», lamenta Larracoechea.

Según el informe de ‘Impacto económico y social de las Marcas de Fabricante en el sector de Gran Consumo en España’ presentado este martes por Promarca, las marcas de fabricante alcanzaron un peso sobre el PIB español del 7,7% en 2020, un récord histórico en un año marcado por la pandemia del coronavirus.

Desde Promarca subrayan que «lo importante» es que «se pueda competir en igualdad de condiciones». En este sentido, denuncian que algunas cadenas de supermercados «marginan» a las marcas de fabricante en detrimento de las marcas de la distribución. «Eso produce un distanciamiento en precios que no depende del coste al cual se les ha vendido el producto a las cadenas», lamenta. «Es realmente una práctica que entendemos que es desleal», remata.

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