Las cotizaciones de los productos lácteos siguen en máximos históricos, pero la bajada de las importaciones chinas está ya notándose en el mercado internacional. En Europa, sin embargo, continuan subiendo los precios en el campo, hasta llegar a un promedio de 48,5 céntimos en junio
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Línea de envasado en una factoría gallega. / Archivo.

El mercado de productos lácteos industriales (mantequilla, leche en polvo, quesos, etc.) comienza a dar señales de que los precios ya tocaron techo. Durante el último mes, la leche en polvo desnatada bajó en Europa de los 400 euros / 100 kilos, quedándose en 383 euros. Aun así, continúan siendo valores históricos. Similar situación se da en la mantequilla, que bajó levemente también en el último mes, pero sigue en cifras nunca vistas (716 euros / 100 Kg.), incluso por encima del record del 2018, cuando había rondado los 650 euros.

En los quesos, en cambio, la tendencia del último mes en Europa muestra la continuidad de una línea de precios ligeramente ascendente, con el producto en valores históricos. El Edam cotiza por ejemplo a 517 euros / 100 Kg, un 57% más que hace un año, con un 4% de crecimiento en los últimos dos meses.

Los valores históricos de los productos lácteos dispararon el precio de la leche equivalente dedicada a mantequilla y leche en polvo, que se sitúa a inicios de agosto en 64,3 céntimos, cuando a comienzos de año rondaba los 35 céntimos.

Una evolución semejante experimentaron los datos oficiales sobre el precio de la leche spot (cisternas de leche). El Observatorio del Mercado Lácteo de la UE situaba en enero el precio de la leche spot en Italia en 45 céntimos y en la actualidad ha llegado a los 65,1 céntimos.

Precios en el campo

En paralelo a la buena situación del mercado internacional de lácteos, los precios de la leche en el campo también evolucionaron al alza en los últimos meses, llegándose en junio a un promedio de 48,5 céntimos en Europa, frente a los 35,7 de hace un año. Es una mejora que se explica también en parte por la subida de los costes de producción en el campo y por la reducción de la producción en los últimos meses ( – 0,8 % en la UE en el periodo enero – mayo).

La bajada de la producción viene motivada por el aumento de los costos de alimentación animal y en los últimos meses también se está dejando notar el efecto de la sequía, hasta el punto de que en junio en España las entregas de leche bajaron un 2,7%. Esa situación mantiene una alta competencia en el campo por la leche entre las industrias lácteas.

China y la evolución de las entregas, principales factores de incertidumbre

Entre tanto en Europa el mercado interno se mantiene fuerte, en Nueva Zelanda, la subasta quincenal de lácteos de Fonterra (Global Dairy Trade) encara una línea descendente desde el 15 de marzo. De las últimas 9 subastas, 8 acabaron con un descenso de cotizaciones. Esas bajadas se deben principalmente a una reducción de las importaciones chinas, de las que es fuertemente dependiente Nueva Zelanda.

En China, en el segundo trimestre del año cayó sensiblemente la demanda, en parte por los bloqueos generalizados en las ciudades a causa del Covid 19, lo que está afectando a la economía. Con esa situación, las importaciones chinas de lácteos descendieron alrededor de un 25% en el segundo trimestre, lo que afecta al mercado internacional.

La parte positiva es que la reducción mundial de la producción ha mitigado en buena medida la bajada de las compras chinas. De cara a los próximos meses, las dos cuestiones principales son las siguientes. Primera, ¿se recuperará la demanda china en el segundo semestre del año? Y segunda, ¿el aumento de los precios de la leche generará un aumento de la producción a nivel mundial?

Si aumentara la producción y China continuara reduciendo importaciones, se podría iniciar una caída en los precios de los lácteos y de la leche en el campo. Si por el contrario, China aumenta las compras y se mantiene la contención en la producción de leche a nivel mundial, los precios pueden seguir en niveles altos en todo el mundo.

En Estados Unidos, la leche de clase III (4,2 de grasa) cotiza actualmente en el campo a 58,8 céntimos, en tanto en Nueva Zelanda, Fonterra está pagando 42,8 céntimos por la leche con un 4,2 de grasa y 3,35 de proteína. Tras las últimas subastas a la baja del Global Dairy Trade, la cooperativa neozelandesa está valorando una bajada de precios en el campo, si bien aún no tomó esa decisión.

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