La EDA (European Dairy Association) es la voz reconocida de la industria transformadora de productos lácteos de la UE. Su presidente analiza los principales retos a los que se enfrenta actualmente el sector, como asegurar una producción sostenible reduciendo las emisiones de CO2 tanto, por granja como por animal.
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¿Qué supone el sector lácteo europeo en cifras?

Alrededor de 700.000 granjas lecheras en toda la UE producen 150 millones de toneladas de leche por año, que se transforma en alrededor de 12.000 plantas, donde trabajan cerca de 300.000 personas. El 50% de nuestra leche se transforma en cooperativas, y el 50% en lecherías privadas. Diez de las veinte principales empresas lácteas del mundo tienen su sede en Europa. Sumado a ello, somos los guardianes de exquisitos tesoros culinarios: más de 300 productos lácteos, en su mayoría quesos, están protegidos como Indicaciones Geográficas, de los cuales más de treinta son españoles.

¿Cuáles son los objetivos de la EDA?

Somos un think tank de expertos del sector lácteo que recopilamos, transmitimos, analizamos y compartimos información de interés para todo tipo de empresas lácteas. Nos centramos en la competitividad de la industria láctea europea y en el crecimiento sostenible. Centramos nuestra energía en torno a tres pilares: asegurar una base láctea europea sostenible, fomentar el potencial del mercado interior de la Unión Europea y aprovechar al máximo el crecimiento a nivel global.

¿Cuáles han sido los avances del sector en materia de sostenibilidad?

En términos de emisiones de CO2, no somos un sector neutro, eso es un hecho. Producir leche y productos lácteos es una actividad que implica una huella ambiental. No obstante, nuestro compromiso es reducir la huella ambiental, algo que llevamos implementando décadas. Desde 1990, hemos reducido un 27% las emisiones de metano procedentes de la fermentación entérica, convirtiendo al sector lácteo europeo en pionero a nivel mundial en la reducción de su huella ambiental. Sumado a ello, la huella de CO2 emitida por unidad de leche producida en Europa se encuentra entre las más bajas del mundo (menos de 1,3 kilogramos de CO2 por litro de leche).

Se les achaca ser un sector muy contaminante

Si queremos tener éxito como continente en la lucha contra el cambio climático, tenemos que colaborar con aquellos que pueden hacer un cambio, así como incentivarles, lo cual me lleva a los problemas a los que nos enfrentamos: las penalizaciones y críticas a los agricultores y al sector agroalimentario. En los últimos meses, hemos visto propuestas legislativas por parte de la Comisión que muestran una tendencia a penalizar al sector agrícola, especialmente a los ganaderos. Y en este caso, estamos tratando de acertar con el enfoque correcto de nuestros responsables europeos en su toma de decisiones.

¿Cuáles son las prioridades de la Asociación Láctea Europea?

Nuestra prioridad es, en primer lugar, continuar trabajando por el progreso sostenible del sector lácteo europeo, así como demostrar que nuestra industria es parte de la solución en el camino hacia los objetivos medioambientales del futuro. Continuaremos trabajando para seguir alimentando a la población con productos lácteos altamente nutritivos, asequibles y producidos con responsabilidad medioambiental. El alto valor nutricional de nuestros productos está respaldado por una base sólida y científica.

¿Cuáles han sido sus avances desde su creación en 1995?

Gracias a la creación de EDA en 1995, los actores de la industria láctea en los diferentes estados miembros de la Unión Europea han podido unir fuerzas y aumentar su representación en la toma de decisiones a nivel europeo. Hoy en día, las instituciones europeas nos consultan para todos los asuntos que tengan que ver con el sector lácteo, ya sea a través de grupos oficiales de expertos o de manera informal. La industria láctea europea se sustenta en el mercado único de la Unión Europea, en una Política Agraria Común que aporta un gran apoyo.

¿Cómo está afrontando el sector la subida de los costes energéticos?

Ya alertamos a la Comisión Europea en marzo de 2022 sobre la naturaleza crítica del problema de asequibilidad y disponibilidad de energía. Por el momento, nuestros miembros están esforzándose por ahorrar energía y por crear cierta flexibilidad en su abastecimiento. Sin embargo, como consecuencia de la aún latente crisis energética y de la demanda en el mercado global, aún no hemos llegado al fin de la inflación para la leche y los productos lácteos.

¿Sigue estando justificado el debate sobre el bienestar animal en el sector?

El bienestar de nuestros animales es de extrema importancia y un factor crítico de éxito para todas y cada una de las granjas y para nuestro sector en su conjunto. Dentro del sector lácteo, esta discusión es mucho más compleja que en otros sectores ganaderos debido a la enorme “biodiversidad” de los métodos de gestión de las granjas lecheras dentro de cada estado miembro de la UE.

¿Qué porcentaje de las vacas se corresponde en Europa con las macrogranjas y cuál con el de las que pastan en libertad?

La granja lechera media en Europa tiene menos de 50 vacas. El sector lácteo europeo se caracteriza por explotaciones familiares con un rebaño de entre 40 y 250 vacas. He visitado granjas lecheras de todos los tamaños y por todo el mundo y mi conclusión es clara: el bienestar de una vaca lechera no depende del tamaño de la granja, sino del manejo de la misma. La leche proveniente de vacas que se alimentan en pastizales es bastante popular en muchas partes de la UE. Más de la mitad de las vacas lecheras en Europa se alimentan, al menos de forma parcial, al aire libre. No obstante, en la mayor parte de Europa y en invierno, las vacas están mejor en un establo. Y, en cualquier caso, el 85% de la ración diaria de alimento de una vaca lechera debe provenir de forraje.

¿Influye esto en la calidad de la leche?

La alimentación de una vaca puede influir en la calidad de la leche, pero el hecho de que una vaca obtenga su alimento en un pastizal o en un establo no influye en la elaboración del queso.

¿Cómo están encarando el auge de las bebidas vegetales alternativas a la leche?

Estamos acostumbrados a este tipo de competencia desde la aparición de la margarina en los estantes de los supermercados. Sin embargo, existe un mercado destinado a este tipo de productos y no hay ningún problema con ellos siempre que se promueva un juego limpio, lo cual no siempre ocurre. Un claro ejemplo es la mala utilización de términos de productos lácteos como la leche, el queso o la mantequilla para estos llamados productos alternativos, los cuales no son lácteos y cuyos ingredientes principales incluyen agua, almidón y aditivos. En el largo plazo, los consumidores verán que simplemente no hay alternativa a la leche en términos de valor nutricional, sabor y naturalidad.

¿Rechaza que a las bebidas de avena o soja se las puede llamar leche?

Así es. Se trata de una regla básica de protección del consumidor, recogida en el Codex Alimentarus, publicado por la ONU para la Alimentación y la Agricultura y consagrada en la legislación europea desde hace más de 30 años. Si compra un queso, sabe lo que obtiene sin consultar la lista de ingredientes. Si se compra leche, ni siquiera hay una lista de ingredientes, todo lo que contiene es leche. En las bebidas vegetales es fácil encontrar hasta 21 ingredientes distintos.

¿Qué opina de la recomendación del Ministerio de Consumo español de reducir el consumo de lácteos?

En muchos estados de la UE, el consumo promedio de leche no cumple con las pautas dietéticas nacionales: España está en la lista. La leche y los productos lácteos son esenciales en nuestra vida. Nos aportan una mezcla naturalmente única de micro y macronutrientes, y se presentan en una gran cantidad de formas, variantes y sabores.

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