España |29 marzo, 2018

seguir | Un juez mantiene que una comercializadora de leche debe seguir comprándola a granjas de Osona

El cese de la actividad suponía el cierre de las explotaciones con despidos y el sacrificio de animales

Cuatro granjas de la comarca de Osona han ganado tiempo. Un Juzgado Mercantil número 7 de Barcelona ha estimado una petición de medidas cautelares y mantiene en vigor el contrato de la empresa Corporación Alimentaria Peñasanta S.A, comercializadora de conocidas marcas como Central Lechera Asturiana y ATO, con las explotaciones para recoger la leche que producen. Esta relación contractual hacía años que duraba y afectaba a varias granjas de la zona. Sin embargo, la empresa comunicó a cuatro ganaderos que debían cambiar su modalidad de contrato mensual para recoger la leche en vez del acuerdo anual que marca la normativa.

Como los ganaderos no aceptaron el cambio de condiciones, la comercializadora comunicó que dejaba de recojer leche a partir del 1 de abril y les concedía 12 días para encontrar a otro comprador, según explicaron desde el bufete Redi representantes legales de los granjeros. Además, indicaron que el cese contractual dejaba en estado crítico a estas explotaciones ganaderas por su dependencia económica de la industria láctea y a la dificultad de encontrar un comprador alternativo en tan corto espacio de tiempo.

Ante la urgencia de la situación, el despacho de abogados solicitó medidas cautelares al juzgado como paso previo a interposición de la demanda ya que consideraban que existía un perjuicio para los ganaderos. En concreto reclamaban que Peñasanda siguiese con la recogida de leche mientras se resuelve el proceso judicial, tal y como aceptó el magistrado.

Los abogados de Redi afirman que es una “resolución pionera, ya que es la primera victoria judicial de los ganaderos” contra esta empresa y supone un precedente para las explotaciones de toda España que están en situaciones similares, como ocurre en Girona y Ávila por parte de la multinacional francesa Lactalis. Por el momento se evita el cierre de cuatro negocios familiares que llevan generaciones dedicados a la ganadería lechera que de cerrar hubiera supuesto el sacrificio de animales sanos o el despido de empleados. Además, recuerdan que la producción lechera no se puede detener y tampoco puede almacenar la leche cruda en su granja más de 48 horas, dado que se echa a perder.

“La industria transformadora se aprovecha de este factor para presionar a la baja los precios que paga a los ganaderos”, explica Albert Poch, socio del bufete Redi quien añade que “el mercado de la leche se encuentra fuertemente cartelizado y repartido entre las industrias lácteas”. “Hasta ahora, los ganaderos han temido denunciar la situación por miedo a las represalias de la industria” concluye el letrado. El despacho también lamenta que, a pesar de la multa impuesta en 2015, la industria sigue empleando prácticas abusivas para intimidar y presionar a los ganaderos para negociar a la baja el precio y pactar contratos de duración inferior al plazo de un año que obliga la ley.

Autor: GERMÁN GONZÁLEZ
Fuente: El Mundo
Link: http://www.elmundo.es/cataluna/2018/03/28/5abbc840e2704ee2648b4751.html

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