La provincia del Chaco ha intentado varias veces formalizar una cuenca lechera, y han ocurrido distintos factores que impidieron si desarrollo.
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La cultura lechera no se ha incorporado a la provincia como si en otras, dice el profesor Marini. Y eso se trasladó de generación en generación.

Hoy, podría abrirse una nueva alternativa, de la mano del productor como el principal eslabón de la cadena, y con el aporte técnico de profesionales de las ciencias veterinarias. Para conocer aspectos de este proyecto, Pablo Marini, docente titular de la Universidad Nacional del Chaco Austral, en el staff de la carrera de Ingeniería Zootecnista explica algunos de los avances que se están dando en tal sentido.

“Una de las funciones de los organismos del Estado, como lo es la Universidad, es tratar de resolver las problemáticas de la sociedad, en este caso intentar de encontrar el motivo del por qué no termina de arrancar la lechería en Chaco”, dice el profesional. Si bien habla a título personal, realza el valor de la Universidad con sede en Sáenz Peña en su afán de intentar aportar elementos para que la lechería funcione en esta provincia.

DOS FACTORES QUE NO AYUDAN

La lechería en el subtrópico es y debe ser concebida de forma diferente a otros ambientes de nuestro país, es fácil decirlo pero en general siempre se trató de trasladar los elementos (paquete cerrado) de los sistemas que nada tienen que ver con nuestra zona (razas de vacas, formas de manejo, producciones individuales, tipos de forrajes, dietas, escala, estructura, entre otras cosas) que con el tiempo no terminan funcionando o lo hacen en forma ineficiente, explicó Marini. En este punto, la Universidad es responsable que los futuros profesionales interpreten la necesidad de valorar lo propio y generar con lo que se posee, sin trasladar paquetes desde otros lugares. Existe como siempre en los problemas un sin número de factores que interactúan para que esto ocurra, por lo que intentaré revisar algunos de ellos y por último mostrar el trabajo que venimos haciendo con un equipo de docentes, alumnos (no sólo de la UNCAus sino también de las escuelas agropecuarias de la provincia) y productores.

UN MAL CONCEPTO

La cultura lechera no se ha incorporado a la provincia como si en otras, dice el profesor Marini. Y eso se trasladó de generación en generación, es lo que pudimos ver, hablando con productores el comentario cotidiano: “la lechería no es para esta zona”. Se hace necesario que en los diferentes organismos estatales existan profesionales que interpreten que la provincia al menos debería autoabastecerse de leche y que eso requiere de una programación a largo plazo, con un seguimiento y control constante.

¿QUÉ INTENTAMOS HACER PARA ARRANCAR?

Lo primero que hicimos es ver los establecimientos lecheros que figuraban registrados en la provincia para poder visitarlos a aquellos que estuviesen dentro de la zona de influencia de la UNCAus, en las estadísticas sólo aparece un solo establecimiento en toda la provincia (SENASA, 2021). A través de un proyecto (PI N°149 Resol. CS 511/2021) comenzamos a recorrer y levantar la información de los establecimientos que estaban a no más de 150 km de la sede de la UNCAus ubicada en la ciudad de Presidencia Roque Sáenz Peña, la primera sorpresa fue que hasta el momento llevamos catorce establecimientos visitados y encuestados, en los cuales tres de ellos pertenecen a escuelas agrotécnicas de mucha importancia para la formación de futuros técnicos capacitados para el trabajo en el campo, entre ellos la lechería.

LA ESTRATEGIA TOMADA

Marini explica que la estrategia planteada fue primero tomar a las escuelas como centros de generación de información y transferencia de esos conocimientos. “De hecho iniciamos con la Escuela U.E.G.P. N°40 – Bachillerato Agrotécnico, ubicada en la localidad de Coronel Du Graty armando un equipo de trabajo que involucra ordeñadores, profesores, directores y alumnos de ambas instituciones, con el objetivo de lograr una mejora en los indicadores del sistema”. Consideró que esto debería reflejarse en los ingresos económicos que tanto requieren las escuelas, manejo y generación de la información local, publicaciones en eventos científicos, cursos de formación permanente, prácticas pre-profesionales de alumnos de la UNCAus. Dentro de las acciones mencionó cuatro charlas de lechería entre los meses de mayo y junio de 2022 denominadas: “Curso de capacitación en Lechería en el Subtrópico” Resol. CS N°28/2022 y seguimiento constante del sistema y de los recursos humanos. Esta misma idea la estamos replicando en la Escuela de Educación Agropecuaria – E.E.A. N°3 – Charata, para luego seguir con el Colegio Agropecuario E.E.A. N°11- Gancedo.

UN SEGUIMIENTO CONSTANTE

Remarcó Marini que se hizo un seguimiento constante porque en general el Estado colabora y mucho con los diferentes productores, “pero eso no alcanza, me he cansado de ver proyectos que no permanecen en el tiempo y con grandes inversiones, el solo hecho de tener las vacas y la ordeñadora no alcanza”. La articulación de la universidad y las escuelas agrotécnicas es una de las llaves para creer que se puede arrancar, aunque admitió que tal vez sea el camino más largo, multiplicando que se puede hacer y cómo se debe hacer. Queda mucho en el tintero para seguir explicando—dijo—, muchos no estarán de acuerdo y tendrán sus motivos. “De lo que sí estamos convencidos es que debemos intentar arrancar este proyecto lechero en la provincia de Chaco, tratando de no cometer los mismos errores”, enfatizó.

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