Los Destefanis incursionaron en la actividad y hoy trabajan alrededor de 10.000 hectáreas.
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Picado de maíz para silo forrajero, con una batea acompañando a la picadora.

“Soy de Villa María, tengo 38 años y la dedicación a esta actividad es la historia de la familia. Tengo el recuerdo de mi padre Carlos que trabajó toda su vida en la industria láctea, y cuando se retira de una empresa en el año 95, se queda con un tambo muy pequeño acá en la zona. Nosotros que somos tres hermanos, Diego el mayor, yo el del medio y el menor es Manuel, a medida que crecimos fuimos colaborando con él”. Son palabras de Pablo Destefanis, contratista en la conservación de forrajes de alta calidad.

“En el año 99 alquilamos una cooperativa a 30 km de Villa María que estaba cerrada, y empezamos a fabricar quesos, que se vendían principalmente en Buenos Aires, con la gestión y comercialización hecha por una empresa familiar”, recuerda.

“Luego de un tiempo, comenzamos con la producción de leche propia, viendo que los tambos de la zona que eran chicos y podían entregar leche a nosotros que éramos una PYME, estaban desapareciendo. Ello se debe a que estamos insertos en un núcleo geográfico donde la leche producida, es captada por las empresas industriales grandes”.

¿Y cómo se iniciaron en la actividad del picado?

En el 2009 un vecino de la zona nos propone armar un equipo de picado, ya que, con nuestra producción, levantábamos una cantidad importante de hectáreas para hacer forraje conservado. Y así fue que comenzamos con la actividad de picado y es entonces cuando se suma un tercer productor de la zona y juntos decidimos la compra de una picadora con 12 años de antigüedad.

Entonces hicimos esa campaña renegando con los problemas de ser nuevos en la tarea, y al finalizar aquel año, el socio inicial decide quedarse con el equipo. Entonces nosotros con el otro socio, es decir con la otra familia de apellido Cordero, decidimos adquirir otra máquina, pero nueva.

Y así adquirimos una embolsadora y una picadora John Deere, y formamos la empresa con el nombre de Cordes y a la cual estamos impulsando en este momento. Así es que dos familias de productores tamberos con fábrica de quesos, conforman el grupo de trabajo.

¿Y cómo resultaron las primeras épocas?

En el primer año que hicimos el trabajo de picadores con el equipo usado cubrimos 900 hectáreas y hoy, entre pasturas y gruesa llegamos a las 9.000 o 10.000 hectáreas. Para alcanzar esa escala contamos con tres equipos, que son el resultado del crecimiento sostenido, logrado durante años de trabajo y con la unión de las dos familias.

Y en nuestra evolución podemos señalar algunos hitos como en el 2015 cuando incorporamos el segundo equipo el cual se llena de trabajo de manera inmediata, corroborando que la decisión fue acertada.

Luego en el 2018 sumamos el tercer equipo, que destinamos a cubrir la necesidad de clientes cordobeses que tienen campos fuera de nuestra zona, ya sea en el norte de Córdoba o en Santiago del Estero. De esta manera, podemos decir que el crecimiento se mantiene con trabajo, esfuerzo y metas claras.

¿Dónde realizan su actividad?

El grueso de la tarea se hace en la zona de Villa María y La Playosa, en un radio de 80 km, y comprende el trabajo de dos máquinas. Luego la tercera máquina parte para Santa Fe en el mes de febrero para picar en el campo de un cliente grande. Más tarde ya en abril, se traslada al norte de Córdoba, donde primero pica unas 700 hectáreas y luego se llega hasta Santiago del Estero para hacer otras 800 hectáreas.

¿Qué factores se pueden mencionar como impulsores del crecimiento de la empresa?

Uno de los fundamentos que nos permitieron crecer es el trabajo en equipo como primera medida. Es decir, somos cinco personas que unidos conseguimos la fuerza necesaria para el crecimiento, haciendo nuestro trabajo de manera eficiente y eficaz.

Otro aspecto importante es tener las metas claras, siempre apuntando a un crecimiento ordenado. Ello es lo que determinó que compráramos un nuevo equipo, recién cuando el anterior estaba consistente en su desempeño y lleno de trabajo.

Otro aspecto fundamental es que siempre, uno de nosotros cinco, acompaña a cada equipo. Y otro detalle no menor a mi entender, es que buscamos una relación personal con cada cliente. Y en este punto resulta clave acompañar el crecimiento de quienes confían en nuestra tarea, para lo cual buscamos satisfacer sus necesidades.

Como ejemplos de ello puedo recordar varios, como el caso de los tambos de la zona que van adoptando nuevas maneras de estabulación que implican un incremento en la demanda de forraje picado. Así vemos que aparecen los tambos en el sistema free stall, en el cual, entre otras cosas, se tienen en cuenta prácticas que llevan al bienestar animal, y además, traen aparejado un mayor consumo de forraje. Y sabemos que si un cliente esta armando un free stall, precisará más forraje picado.

Nosotros buscamos siempre detectar ese crecimiento y nos preparamos para ser capaces de dar una respuesta, de manera que no precise buscar otro contratista.

¿Otro ejemplo que nos ilustre la manera en la que logran crecer?

Otro ejemplo muy concreto de nuestra atención hacia el crecimiento de los clientes es que vimos como se estaban confeccionando silos aéreos, cosa que nosotros no hacíamos. Y en concordancia con ello en el 2019, tuve la oportunidad de viajar a Estados Unidos, en un contingente organizado por la Cámara de Picadores de Forraje. Y allí aprendí que todo el silaje era en silo aéreo.

Entonces de regreso buscamos un tractor Case Steiger y lo preparamos para pisar el silo aéreo. Y a raíz de poseer este equipo, este año nos contrataron cuatro clientes nuevos, por tener este equipamiento que no se ofrecía en la zona.

Debido a que se trata de un equipo de alto valor, lo adquirimos a través de un crédito y lo preparamos sin tener un solo cliente, pero pensado en que los interesados llegarían en el futuro ante una necesidad nueva, que se les estaba generando.

Es decir, va apareciendo la necesidad de hacer silos aéreos bien pisados. Ocurre que la zona no había equipos para ofrecer ese servicio, ya que, si bien hay equipos más grandes que el nuestro, pero con tractores chicos con duales, más livianos. Es decir, no se pisaría un silo aéreo como se pisa en el mundo. Es decir, se iba a pisar con lo que hay en la zona tractores chicos con duales y más livianos.

Entonces, el hecho fue que nos anticipamos en hacer la inversión sin tener cliente alguno y luego las oportunidades llegaron. Nos ocurrió este año, que nos buscaron nuevos clientes por disponer ese equipo. Y así pudimos hacer un muy buen trabajo que nos permitió captar clientes nuevos.

Un ejemplo más de como logramos satisfacer las necesidades de los clientes y a la vez crecer, se puede en ver la incorporación que hicimos de máquinas para siembra. Es decir, ocurre que todos los años picamos pasturas que representan casi el 50% de la superficie que trabajamos, debido a que estamos en una zona netamente tambera donde se pica mucha alfalfa.

Y el picado de alfalfa se hace bien y a tiempo, ocupando dos o tres días a lo sumo, con uno o dos equipos sin necesidad que trabaje el tercer equipo. Entonces, con los tractores grandes que empleamos en el picado de pasturas para el tiro de las bateas que acompañan a las picadoras, armamos dos equipos de siembra.

Como resultado de ello, desde el año pasado incorporamos a nuestra gestión el servicio de siembra, con los mismos operadores que estan fijos en la empresa. Así resulta que sembramos los maíces que luego picamos para los mismos clientes. Fue un paso más en nuestra evolución como empresa de servicios.

Y para ir cerrando, ¿Cómo viene esta campaña?

La campaña viene como buena y normal, con las complicaciones acostumbradas como por ejemplo que estos últimos días llovió bastante y entonces cuando el material para picar esta a punto, resulta que no se puede entrar al campo, pero no dejan de ser complicaciones temporales.

Pero como para el acarreo tenemos un equipo mixto con tractores con bateas y camiones, en circunstancias como estas se puede entrar antes con los tractores y los camiones deberán esperar un poco más y nosotros mientras tanto buscaremos desarrollar nuevas oportunidades para crecer en nuestra actividad como contratistas con maquinaria agrícola.

El trabajo de contratista picador esta lleno de oportunidades a la espera de que sean encontradas, solo precisamos de un ojo observador para que no pasen por delante nuestro sin que las veamos.

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