Las pérdidas más graves se pueden dar en los silos de maíz y alfalfa.
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Proyectan crecimiento en la producción tambera. Foto: Escuela Superior de Lechería de Colonia Suiza

Guardaba maíz partido y silos de maíz y de alfalfa para alimentar a un rodeo de 400 cabezas durante el invierno.

Esta madrugada alrededor de las cinco, el encargado del tambo de Hernán Cattena, en el centro de la provincia de Santa Fe, salió a ver cómo estaban las vacas en preparto. A pocos metros del corral de las vacas hay once silobolsas con las reservas para pasar el invierno. Todo parecía estar en orden, asi que el hombre y su equipo arrancaron con el primer turno de ordeñe, pero un rato más tarde, cuando terminaron con las 150 vacas, se encontraron con las once bolsas rotas.

Hace 20 años que hago tambo y siempre dejamos las bolsas acá. Es la primera vez que pasa una cosa así“, explica Cattena, desolado, en diálogo con Clarín Rural.

Su establecimiento está ubicado sobre un camino de ripio cerca de la autovía 19, a cinco kilómetros de la localidad de Sa Pereira, en el centro santafesino. “El camino es transitado, yo venía pensando ya que era mejor mover los silos a otro lado, no tan cerca del camino, pero igual sorprende. En la zona todo el mundo vive de esto. Cada tanto se escucha de algun robo de hacienda, pero acá ni querían robar, fue pura maldad“, describe, y aclara que las siete personas que trabajan con él están hace muchos años en la empresa y son de su confianza.

De los once silobolsas dañados, había cuatro con granos de maíz partido, cuatro con silo de alfalfa y tres con silo de maíz. Son las reservas que tiene el tambo para atravesar los meses de frío y alimentar a los 400 animales que tiene entre todas las categorías, explica el tambero, quien empezó inmediatamente a hablar con la gente de la zona para asesorarse sobre cómo reducir las pérdidas. El maíz partido ya lo está embolsando de nuevo, pero su mayor preocupación son los silos, a los cuales el oxígeno puede llegar a arruinar por completo. No sabe si taparlo, volver a inocularlo… “Para colmo el fin de semana acá llovieron 120 milímetros y no hay piso para que las máquinas maniobren“, agrega.

Así quedaron las reservas que tiene el tambero para pasar el invierno.

Así quedaron las reservas que tiene el tambero para pasar el invierno.

Cattena todavía no quizo hacer el cálculo exacto de lo que puede llegar a perder por las bolsas tajeadas, pero al ver llorar a su padre, que en 70 años nunca había vivido una situación similar, se dio cuenta de que lo más valioso tal vez ya se perdió: la tranquilidad y la confianza.

 

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