Este alimento es un clásico de la dieta argentina, pero pocos saben los múltiples beneficios que ofrece para estar sano ahora y en el largo plazo
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El yogur y la fruta son grandes aliados de la buena salud (Crédito: Getty)

La cultura alimentaria argentina no se caracteriza por incluir alimentos fermentados o con probióticos. De hecho, muchas personas no saben que existe un alimento con esas características que está al alcance de la mano, el yogur. Este alimento tiene un sello distintivo muy recomendado por los nutricionistas.

“‘No sé qué comer ¡estoy aburrido de comer todos los días lo mismo!’ es lo primero que me dicen mis pacientes cuando llegan al consultorio. Y es normal que comer siempre lo mismo aburra y terminemos ‘picoteando’ esos alimentos que nos tientan o que teníamos a mano, pero que no son los más convenientes para nuestra salud. Pero, además, la monotonía en la dieta puede provocar un problema aún mayor: la falta de nutrientes”, manifiesta Romina Pereiro MN 7722, licenciada en Nutrición.

El riesgo de comer siempre los mismos alimentos y con las mismas preparaciones es que, a la larga, se pueda producir un déficit de nutrientes debido a una dieta desbalanceada, lo que es muy frecuente con los lácteos. “Esta situación provoca un doble problema: no solo no cubrimos la ingesta de calcio, sino que, al no incorporar un yogur al día, nos perdemos todos los beneficios de la fermentación, y en algunos casos de los probióticos. La evidencia científica ha demostrado que su consumo regular permite un mejor control del peso, disminuye el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, contribuye a la salud cardiovascular, ósea y digestiva”, explica Pereiro.

El incremento de los índices de sobrepeso y obesidad, y de sus enfermedades asociadas, llevó a desarrollar investigaciones sobre recursos que ayuden a las personas a disminuir el consumo energético, pero con alimentos altamente nutritivos y que den saciedad. En esa línea, el yogur es un alimento seguro si es elaborado con leche pasteurizada con un proceso de fermentación controlado minuciosamente.

Las proteínas, al ser más difíciles de digerir, permanecen más tiempo en el estómago brindando saciedad por más tiempo. Por eso el yogur puede ser utilizado como merienda o desayuno saludable. También puede ser consumido como colación o combinándolo con frutas que aportan fibra, ya que estas también brinda sensación de saciedad.

“El yogur es un lácteo diferente porque aporta todos los nutrientes de la leche (proteínas de alta calidad, vitamina A, D y del complejo B y calcio), pero el beneficio extra se encuentra en el proceso de fermentación natural, gracias al cual resulta más digerible y mejora la biodisponibilidad de sus nutrientes. Además, durante la fermentación se liberan péptidos bioactivos y ácidos grasos de cadena corta que intervienen en la integridad del intestino y en disminuir procesos relacionados a la inflamación”, dice Romina Pereiro.

Por otra parte, algunos yogures también cuentan con el beneficio de aportar probióticos. “Los probióticos son microorganismos vivos que tienen un efecto beneficioso para la salud cuando se toman en las cantidades adecuadas y son objeto de numerosos estudios en la actualidad ya que cada vez se descubren más beneficios de consumirlos regularmente. La microbiota es la comunidad de microorganismos vivos que habitan en nuestro intestino y que son fundamentales para la salud y bienestar. Nuestra microbiota nos defiende contra microorganismos nocivos, fabrica vitaminas (B12, K y folato), ayuda a producir serotonina y refuerza el sistema inmunitario”, agrega la nutricionista.

Para que un alimento pueda comercializarse como probiótico, en Argentina debe cumplir con la normativa establecida por la autoridad sanitaria que exige la declaración de la cepa probiótica, su especie y género, y la cantidad de probióticos. Asimismo, debe demostrar científicamente que dicha cepa logra atravesar el ácido clorhídrico del estómago y llegar vivos al intestino, demostrar inocuidad e imposibilidad de translocación bacteriana

Los lácteos, junto con las frutas, las verduras, las legumbres y los fermentos, son los alimentos que más inciden en una buena calidad de dieta. Por ello es importante ir incrementando su consumo para beneficiar la salud actual y la futura.

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